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jueves, 12 de junio de 2014

Soy Doctor Yaso, Payaso de Hospital. Expresiones

.."Para ser payaso "clown" no hace falta buscarlo mucho pues no es algo que se compre o consiga en ninguna parte... Ser payaso es aflorar desde tu corazón todas esas emociones, ilusiones y sentimientos personales que uno va atesorando a lo largo de su existencia y que te permiten mostrar la verdadera magia de la "compasión" humana pues como dice textualmente esta palabra: 

Es hacer todo "CON - la - PASION" que nace desde el interior de tu ser!...

jueves, 15 de mayo de 2014

Corazón en forma de Nariz: Soy Payaso de Doctor Yaso San Felipe

¿Por dónde empezar? (¡Por el principio dirían mis hermanos de nariz)

Siento que, más que satisfacción por los logros alcanzados como la coordinadora del grupo de voluntarios de los payasos de Doctor Yaso, Payasos de Hospital, sede San Felipe (YaraYasos), es gratitud. GRATITUD mejor, así, con mayúsculas.

 
Gratitud por la risa, oírla provocada por mi, oírla en mi, oír la mía, oír reír de donde sea y por lo que hago, es tan regocijante, placentero, tan delicioso, que lo hago mentalmente, lo hago a cada momento, y hago que mis hijos lo hagan conmigo.

Gratitud por las miradas, esas que te dicen: quiero más, esas que te piden: no te vayas; esas que te enamoran con: qué graciosa, que loca, que ocurrente... Esas, ¿las conoces?, esas de enamorados, porque si, ser un payaso de hospital, un YASO de Doctor Yaso es vivir enamorado de todo, de todos. Del aire que nos "espeluca", del sol que a veces nos pone chinitos, de la nariz roja que llevamos en el corazón y que sacamos y nos ponemos en el rostro para aflorar lo mejor de cada uno, para dejar ver nuestro yo real, esa verdadera Vanessa, la que sueña dormida y vive entre burbujas y abrazos.

Gratitud, satisfacción, placer... ¡Qué rico es disfrutar sin prejuicios, sin miedos, sin temores de lo que hacemos y sentir eso en otro, que siendo distinto a ti, nos hace iguales: UN SOLO CORAZON en forma de Nariz...!

Voy y vengo, salto, soplo burbujas, río, abrazo... hombres, mujeres, niños, ancianos, niñas, abuelitas... No hay temor a recibir un abrazo, no hay límite de sonreírle a un extraño, porque el corazón que llevo en la nariz, late, vibra, siente... ¡Y sonríe!

Un beso de nariz, una sonrisa de alcaparra y abrazos de ardillita desde mi corazón al tuyo...

martes, 6 de mayo de 2014

Doctor Yaso San Felipe. De burbujas y sonrisas... 2 años llevando amor y recibiendo bendiciones.

Quien diría que un 9 de mayo, hace 2 años, nuestra vida daría un giro de 180° y nos mostraría la verdadera cara de nuestro YO...

Empezamos como todos, con nervios, con inseguridades, a veces disfrazadas de risa, otras vestidas de silencio... y así salimos...

Cada uno de nosotros, de estos 32 corazones, unos latentes, burbujeantes de sueños, de risas y de saltos, otros adormilados, perezosos pero vivos, ¡vivos!, tenemos una historia que contar, aunque haya sido la misma, aunque el camino sea el mismo, no lo es, pues cada uno en su peculiaridad, vive, siente, piensa, ríe...

Anghelyta, Flanvy, Taira, Bombom, Amandarina, Tintin... ¿Cuánto hemos crecido?... ¡No mucho! Jajajajajajaja...  Nuestra casita es como el imperio de Nunca Jamás, y no sufrimos del síndrome de Peter Pan, ¡Somos parte de él!.... Algunos no nos acompañan, a ellos, Gracias por Estar... A nuestro Papa-Yaso Dizzi, nunca dejaremos de recordar, de añorar y de reírnos de sus ocurrencias dentro y fuera de nuestro nidito...

Risas, lágrimas, momentos duros, desapegos, molestias, discusiones, alejamientos, reencuentros, más lágrimas... Eso es FAMILIA y si no lo es... se parece igualito...

Aún faltan muchos por decirnos sus yasonames, pero al menos Zizi-pay, Conchi, Clip, Jackie O', la dulce Candy, Packys, Sabrinishis,, Dra. Gasita, Mafi, Selita, Ñañi, Mariquita (y Lalo), Tazi, Campanita, Solilyna, Wuilli, Axigapiti... si alguien faltó, discúlpenme... y es que no me se sus nombres, pero si les reconozco a través de la nariz, porque las risas, las burbujas, las miradas hacen que me distraiga... Pero sépanlo que sus caritas las tengo en la mente y cada pasito que se da en la sede, cada pensamiento hacia ella, es pensando en todos, todos nosotros...

¿Complejo de Abeja Reina? Si, si lo tengo, aunque a veces piensen algunos que ni llego a ser un simple bicho (porque si soy una bichita jajajajajaa), pero como tal, como "la mayor" hermayasa de esta hermosa familia, asumo toda la responsabilidad y todo el compromiso como un trabajo normal, mientras algunos están descansando ya, yo sigo trabajando como hormiguita para que nuestro nido se mantenga incólume y sigamos cumpliendo con nuestra labor.

Convencida de que somos una familia, para bien y para mejor, que como toda nueva familia, estamos en el proceso de conocernos, aceptarnos y aprender a convivir. Que olvidamos y dejamos todo cuando nos ponemos el corazón en la nariz y la nariz en el corazón, y ahí, sale el verdadero YO, el niño que juega, la niña que canta, donde todos brillamos con luz propia y no nos importa si es tarde, si hay que salir, solo damos y damos con amor.

Que mantengamos siempre entre nosotros los valores de la lealtad, el compromiso, la solidaridad, el respeto, la honradez y el más importante de todos, el que nos une y es la razón de nuestra organización: el AMOR UNIVERSAL. Seamos luz propia en casa, sigamos siendo los hermanos, los amigos, los compañeros que somos, porque si dentro estamos bien, por fuera seremos siempre mejor.

Que este 2do aniversario sea la bendición de cada uno de nosotros, que avivemos el deseo de servir y de reír, que nos miremos y sonriamos, que nos abracemos y sintamos que somos UN SOLO CORAZON que LATE y tiene forma de NARIZ.

¡Feliz YaraYasoAniversario mis Kangaroos, como digo de cariño (y se hizo slogan): Somos los Yasos más dulces de Venezuela!

Vanessa Verano
JezyYes Poppiripop

lunes, 7 de octubre de 2013

A mis espejos del alma


Todos tan diferentes y tan iguales... 
Y así, espejos somos, del alma, del cuerpo, de la mente. 
Cada uno con su sonrisa única, con su calor y personalidad singular, 
Se ganaron en nuestra familia un lugar, 
y nos renovaron las ganas, el amor y las sonrisas nuevamente. 
Miradas traviesas, juegos y risas, 
con complicidad bordó los ojales, 
con hilos de colores, de mieles y azafranes 
nos alimentan el cuerpo y nos regocijan con su compañía. 
Hemos parido amor, del más sano y más puro, 
del que brota desde ese niño que juega y que brinda 
la sana lealtad del amor y de servir con júbilo. 
Nacieron de nuestros sueños, de tantos tumbos y tropiezos... 
de 12 corazones surgieron 26, numero perfecto en este momento. 
El camino es un tornado de emociones, 
alegrías, tristezas, habrán instantes de seriedad 
pero de algo debemos todos estar seguros, 
que nuestro corazón ahora es UNO: 
Para vivir, para jugar, para soñar y hacer los sueños realidad. 

Somos los YaraYasos! Payasos de Hospital!

jueves, 5 de septiembre de 2013

JezyYes, una luciérnaga y un grillo a la vez

Dormida cuando estoy despierta, juguetona, audaz, alborotada y feliz cuando duermo... 

¿En algún momento volveremos a coincidir, estimado YO, o solo fueron y serán gratos instantes que en recuerdos quedarán?... 

Cuando estás conmigo, despierta, me das la tranquilidad y seguridad para avanzar. Aunque eres la niña de mis ojos, eres tú quien guía mis pasos, consuela mis penas y me da fortaleza.

Tu risa, tus ocurrencias, muy tuyas... Unas de muchachito travieso, otras de niña consentida... Porque es cierto, los clown no tienen sexo, solo son clown.

Te extraño Jezy (diminutivo de Jezabel, mi 3er nombre), porque eres muy TU, donde todos asumen una postura por ti y tu, irreverente, ruda pero no insensible, sales con paso seguro y demuestras que, a pesar de tu aparente dureza, eres el ser más dulce, más gracioso y delicado... 

Por eso debe ser que en sueños, Jezy despierta, sea grillo o luciérnaga, porque los clown no tienen sexo, solo son clown

viernes, 9 de agosto de 2013

Cuando la oportunidad es única: Nahuel

Transformando el dolor en belleza

Nahuel, de 4 años de edad, estaba internado en una sala pediátrica de asistencia a pacientes quemados.

Un accidente doméstico había provocado quemaduras en un 70% de su cuerpo obligándolo a una larga hospitalización. Recibía cotidianamente dolorosos procedimientos médicos, curaciones y extracción de piel necrosada Una de las prácticas más álgidas era el aseo, el momento del baño, que sumergía a Nahuel en un grito sostenido.

Es en este caso el equipo de salud quien convoca a los payasos terapéuticos para que intervengan justamente en esa dolorosísima práctica, momento tan temido por el niño y angustiante para quienes lo realizan.

Luego de conocer a Nahuel, acordaron la estrategia la dupla y se presentaron con un objeto que uno de ellos tenía en u valija. Un pececito de goma como los que utilizan para jugar los niño pequeños en la bañera.

Este hábito, el de jugar con muñecos de goma en el momento del baño, fue tomado en cuenta frente a la elección del modo de presentarse. Se trataba de un objeto significativo en el mundo infantil y con la característica de vivir en el agua, característica que remitía a esa situación temida por Nahuel y que había que ayudarlo a atravesar, convirtiéndola en otra escena para poder tolerarla. El objeto elegido le sería familiar y además cumpliría la función de mediatizadora entre el placer y el dolor. Objeto que lo haría recordar otros momentos más gratos del baño, momento lúdicos que pudieran transportarlo a otro tiempo, un tiempo sin enfermedad

Los payasos ingresaron a la habitación con el consentimiento de Nahuel, que estaba acostado en su cama, y el de su papá que lo acompañaba.

Se fueron acercando poco a poco, primero uno y luego el otro, jugando con los distintos niveles que porponía el espacio de la habitación hasta alcanzar la vision completa para Nahuel Allí estaba él sin poder moverse, el brillo de sus ojitos y la sonrisa dibujada en su rostro fueron una buena señal para comenzar a trabajar.

Pronto las valijas colorida de los payasos llamaron su atención, intentaba levantar su cabeza cada vez que éstos la abrían. Estaba muy atento e intrigado por conocer que llevaba allí. De a poco comenzó a relatar qué cosas le gustaban, por ejemplo cantar, y a focalizar el nuevo amigo, el animalito del mar.

Los payasos le contaron que a su amigo, este pez, le gustaba bañarse pero que en la valija ya no había mucha agua...

Cuando entraron las enfermeras para proceder al baño, los payasos brindaron dos alternativas: Podían retirarse, preservando la intimidad del paciente, o bien quedarse durante el procedimiento si así lo deseaban Nahuel les pidió se quedaran. Aunque el equipo médico había solicitado el acompañamiento de lo payasos durante la situación de higiene, siempre importa la situación del paciente y valora el hecho de que un paciente pueda decir que no a su visita Quizás es la única oportunidad de decir que no dentro del ámbito hospitalario

Al niño le gustaban las canciones y pensaron que cantar sería oportuno. Mientras cantaban, las enfermeras empezaron a limpiar las heridas con gasas y Nahuel, apretando al pececito fuertemente entre sus manos y mirando al frente, comenzó a llorar con intensidad en un grito continuo. 

En un momento, los payasos que permanecían parados a su derecha cantando, se miraron y, dándole la mano a Nahuel, continuaron hasta que los gritos desgarradores tapaban sus entrecortadas voces. Invadidos por una inmensa angustia, pararon de cantar; automáticamente el niño giró su cabeza y preguntó por qué habían dejado de hacerlo. Sin dudarlo continuaron entonando la canción. Nahuel volvió a mirar al frente y su llanto retornó con intensidad. Siguieron así hasta el momento del vendaje, que parece ser menos doloroso. La intensidad del llanto empezó a mermar y Nahuel retomó la conversación con los payasos como al principio de la intervención. 

Los payasos terapéuticos pueden ser mágicos, pero no curan mágicamente, no puede evitarle a un niño el dolor de las curaciones, pero sí acompañarlo en el mismo con actitud positiva y disposición lúdica.

Nahuel, aún en medio del dolo y llanto sostenido, pidió a los payasos que continuaran cantando. Grito que se transformó en llamado. Llamado que fue escuchado y que ayudó a sobreponer la propia angustia de los payasos ante esa situación.

Llega el momento de la despedida y Nahuel sostenía el juguete apretado entre sus manos y no habiendo indicios de su devolución, los payasos resolvieron dejárselo con el compromiso de que debía bañarlo todos los días.

Ante la iniciativa de conservar el objeto, los payasos entendieron que debía ser así y encontraron ahí oportunidad para la continuidad de su intervención el juguete se convirtió en un objeto acompañante, cargado simbólicamente de aspectos sanos que el niño debía conservar de si mimo, para afrontar la ardua y prolongada hospitalización. Esa fue su despedida y único encuentro con Nahuel, padre y enfermeras.

Extracto del libro: Payasos de Hospital. Historia de encuentros.
Andrea Romero, Liliana Méndez, María Marta Bianco, Vanesa Castro Arata, Verónica Macedo.
Página 53

jueves, 25 de julio de 2013

Cuando la edad no importa: Marcos, Sexta, Séptima y Octava Visita

Sexta Visita: El libro de la Vida, 

La doctora Aerostática le entregó a Adelina el cuaderno -libro, quien lo recibió gustosa, proponiéndose continuar con la escritura de anécdotas de Marcos, guardando fotos y dibujos de peinados. También le dijo que ese cuaderno viajaría con Marcos.

Una de las enfermeras, que filmaba la intervención fue nombrada reportera gráfica del libro.

Marcos dormía plácidamente mientras todo esto ocurría a su alrededor.

Séptima Visita: Marcos viaja hacia el nuevo mundo.

Se aproximaba el alta del niño ya que su evolución era favorable y los trámites de su adopción viabilizados por el servicio social del hospital, estaban siendo exitosos.

Adelina parecía haber dejado su cuerpo estacionado en la sala y estar en otro sitio. Aerostática llegando hasta el sagrado lugar donde se produjeron los encuentros de esos meses, preguntó acerca del libro y Adelina pareció despertar y rescatarlo de entre sus pertenencias. La payasa fue leyendo en voz alta las novedades de la semana, a modo de noticiero.

Adelina dio, luego, una clase magistral acerca de cómo los marinos como Marcos y los aviadores llevan sus notas de viaje en el "cuaderno de bitácora". La payasa dijo que por eso se llama "bi-tácora", por ser para dos, bi quiere decir dos. A lo que Adelina respondió con una carcajada. Aerostática dijo que Marcos y Adelina tenían sus bitácoras personales y que cada uno se llevaría la suya en el futuro viaje que estaban por hacer juntos.

Octava Visita: Comandante de su propio avión

Marcos alcanzó un peso cercano a los tres kilos. La hemorragia cerebral evolucionó favorablemente. De su paso por la Neo sólo quedó una leve lesión en la retina que se atendería por consultorios externos del hospital.

Adelina tomó al niño en sus brazos e intentó despertarlo para que viera a la payasa y se despidiera de ella. Destacó con ternura lo "gordito" que estaba, los colores de su ropa nueva. Marcos ya estaba grande y podía manejarse independientemente de ella. "Marcos se está yendo pronto a casa" dijo Adelina.

La doctora payasa agregó que entonces Marcos dejaría su barco-incubadora en donde atravesó tormentas y tempestades para volar en un avión ligero. Adelina con la voz temblorosa y fijando su mirada en los ojos recíprocos de Marcos, observó "¡Será piloto de su propio avión!"

Extracto del libro: Payasos de Hospital. Historia de encuentros.
Andrea Romero, Liliana Méndez, María Marta Bianco, Vanesa Castro Arata, Verónica Macedo.
Página 46

lunes, 22 de julio de 2013

Cuando la edad no importa: Marcos, Cuarta Visita y Quinta Visita

Cuarta Visita: Neo-Familia

Al entrar en la sala, la doctora Aerostática, fue testigo de una escena conmovedora.

Mamás con sus bebés en brazos, cuidadoras, padres recién llegados del trabajo, conversaban alegremente acerca de la evolución de los niños, compartían anécdotas del día. Daba la sensación de estar participando de un concierto. Una bella y armónica sinfonía de palabras enhebradas. Solo faltaba el son de un instrumento que los congregara.

Cuando éste llegó, la música se fue apoderando del lugar y dando permiso a la participación de todos, hasta de los enfermeros nuevos que comenzaban ese día sus pasantías en el hospital.

Quinta Visita: Los Viajes de Marco

Adelina estaba preocupada esa tarde. Corría hacia la puerta que separa la Neo de la sala de espera y volvía junto a la incubadora. Repitió este trayecto tres veces.

Y precisamente no estaba esperando a los enfermeros para algún traslado de Marcos hacia otro hospital para realizar estudios. En medio de su recorrido, se arreglaba el cabello, se enderezaba bien los lentes, se acomodaba el camisolín como quien espera ser llamado para una entrevista laboral o tal vez un examen.

La doctora payasa, intuyó que el proceso de adopción del niño estaría avanzado y que Adelina estaría esperando a los flamantes padres, dato que luego corroboró con los médicos.

Cuando pudo serenarse, encontró la mirada de Aerostática quien la esperaba junto al barco-incubadora. Adelina mostró el dibujo de un nuevo peinado para Marcos estilo "rock star", o adecuado para integrar la banda musical que estaba en formación con los otros bebés y padres.

Contó también una historia de un posible viaje de Marcos. La contó con tanta energía que despertó el interés del enfermero, que hasta el momento permanecía observando la escena desde un rincón de la sala.

Marcos iría de paseo por unos días a otro hospital para hacerse nuevos amigos y luego volvería. Ella lo estaría esperando a que regrese.

El enfermero demostrando interés en participar de la historia que Adelina estaba imaginando utilizando el "estetomágico" de la payasa, comentó que luego antes de volver, Marcos, pasaría unos días por Brasil para bailar y tomar sol.

El traslado real del niño, el cual Adelina transformaba poéticamente en un viaje, se debía a estudios oftalmológicos para determinar las lesiones retinales.

¡Adelina entonces usted es una gran esperadora! exclamó la doctora Aerostática.

Adelina agregó que era na esperadora con esperanza que no es lo mismo que ser solo uan esperadora. Aerostática le propuso que podía, si era de su agrado, tener un nuevo nombre: Adelina Esperanza.

Jugando con los significantes en torno a la espera, la payasa les propuso a los enfermeros, que a esta altura de la intervención ya sumaban dos, que responderían a sus reportaje acerca de "que esperaban" para Marcos. Uno de ellos comentó que era un bebé famoso en la Neo y que esperaba que siguiera siéndolo toda la vida. Otro dijo que esperaba que Dios lo protegiera mucho. Adelino quiso agregar que todo fuera pasando bien como hasta ese momento y Marcos pudiera ir superando los obstáculos.

La doctora Adelina les contó que tanto los dibujos, estos reportajes, los deseos, como las canciones y las historias de los viajes de Marcos podrían ser guardados en un libro. Ella saldría a buscarlo en un viaje de aventuras y volvería con él la semana siguiente.

Extracto del libro: Payasos de Hospital. Historia de encuentros.
Andrea Romero, Liliana Méndez, María Marta Bianco, Vanesa Castro Arata, Verónica Macedo.
Página 43

sábado, 20 de julio de 2013

Cuando la edad no importa: Marcos, Segunda y Tercera visita

2da Visita: Marcos en colores

Esa tarde Marcos respondía a los estímulos musicales provinientes del xilófono.

Podía focalizar su mirada en los brillantes colores de los diferentes animalitos en varillas que se fabricaron para él que Adelina hacía bailar con destreza delante de sus ojos mientras lo tenía en brazos.

La doctora Aerostática pudo captar el instante en que la pequeña mano del bebé reposaba en el pecho de Adelina.

3era Visita: Esos modernos peinados

Marcos lucía un peinado hecho con esmero por las amorosas manos de Adelina.

La payasa la animó a seguir creando nuevos looks y ella pidió que se le dejara hojas para ir dibujando las diferentes creaciones.

En otro extremo de la sala, parte del grupo de doctores payasos, animada a una pareja de padres a generar una banda de música con sus hijos recién nacidos, a la cual estaban invitados a sumarse Adelina y Marcos. Con más razón aplicaba que Marcos estuviera producido con peinado apropiado para tal fin.

El juego empezaba a dar frutos de transformación al permitir que se fuera constituyendo una red de contención e intercambio entre las familias y cuidadores de los niños, a la vez que la ansiedad producida por el estado de fragilidad de los bebés, por instantes, podía trocarse en serena alegría nacida de la creatividad.

Extracto del libro: Payasos de Hospital. Historia de encuentros.
Andrea Romero, Liliana Méndez, María Marta Bianco, Vanesa Castro Arata, Verónica Macedo.
Página 42

miércoles, 17 de julio de 2013

Cuando la edad no importa: Marcos... Primera visita

Enhebrando la vida

Marcos nació con una edad gestacional de 26 semanas, presentando una insuficiencia respiratoria y con un peso de 1.175gr. Su madre no había recibido controles pre-natales.

A los veinte días de vida se generó en su cerebro una hemorragia de grado uno por sepsis (infección) intra-hospitalaria (los bebés prematuros están inmunodeprimidos por lo tanto son proclives a contraer infecciones). Estas hemorragias se controlan en los neonatos y tiene en u mayoría una evolución favorable.

Su madre había decidido dar al niño en adopción y dejarlo en manos de los profesionales.

Marcos comenzó a ser visitado, a pedido del Hospital, por una ama externo, que envío el Consejo del Menor y la Familia de la Ciudad de Buenos Aires.

La señora Adelina fue quien acompañó en los meses siguientes al bebé, hasta su externación.

Un marinero llamado Marcos que tiene el mar en el nombre.

La Payasa, Dra. Aerostática, se acercó casi deslizándose al lugar contiguo a la incubadora, en donde Marcos dormía plácido en brazos de la sra. Adelina, quien lo acariciaba tiernamente.

Saludó de diferentes maneras a Adelina, quien además de responder siguiendo sus gestos, centró su atención en su aparato multicolor que pendía de su bolsillo. Era el "estetomágico", una conjunción de estetoscopio con un cunero musical en su extremo. Aetrostática contó que el aparato era utilizado por los payasos para jugar a imaginar historias, lugares, personajes, escenas.

Y le ofreció a Adelina jugar a imaginar algo para Marcos. Adelina lo imaginó saliendo de "Neo" sanito y también imaginó el color de la esperanza, que obviamente es verde.

Marcos, comenzo a mover los pies, abría los ojos, mientras escuchaba voces. Aprovechando este despertar del bebé, la doctora payasa interpretó una canción con el xilófono que rápidamente contó con el acompañamiento vocal de Adelina. Surgió una frase musical muy dulce en donde se repetían las sílabas del nombre Marcos.

Aerostática descubrió que Marcos tenía el mar en el nombre y con rostro de profundo asombro se lo comunicó a Adelina quien, con rotunda seguridad, respondió que por eso Marcos permanecía largas horas en su barco-incubadora, proyectando sueños y viajes como todo un capitán.

Marcos y Adelina se quedaron en un juego de miradas al vaivén de las olas de mar que Aerostática producía con una tela de colores.

En estos recorridos por la Neo los payasos iban descubriendo la música como código de acceso a los bebés. Música funcionando como lenguaje conector. Música generadora de encuentros, entre los padres y sus hijos, entre lo payasos y los niños, entre las enfermeras y sus pequeños pacientes.

En medio de las intervenciones con Marcos, se iban creando puentes lúdicos con el equipo de salud, por ejemplo con las enfermeras, quienes siendo las referentes directas de los bebés y ejerciendo en varias circunstancias, roles maternales, pudieron integrar al grupo de payasos a sus tareas habituales.

La doctora Aerostática contaba en su atuendo con unos moños blancos que ataban sus trenzas. Dada la intensidad de sus movimientos, los perdió. Una de las enfermeras del servicio, le regaló unos muy bonitos, fabricados por ella con retazos de tela de pañales descartables los cuales preparaba para abaratar costos. Esto permitió un juego que derivó en moños para todos los payasos del grupo. En este sencillo pero intenso gesto se manifestó la aceptación por parte del equipo de enfermería de la tarea de los payasos, quienes llevarían en sus atavíos un rasgo identitario de lugar.

Extracto del libro: Payasos de Hospital. Historia de encuentros.

Andrea Romero, Liliana Méndez, María Marta Bianco, Vanesa Castro Arata, Verónica Macedo.

Página 39.

lunes, 15 de julio de 2013

Cuando la edad no importa: Carmen

Recortando Miedos

Carmen de 8 años de edad, estaba internada en un servicio de oncología pediátrica. Era la primera visita que le hacían los payasos y estaba acompañada por su madre.

Ya había perdido el cabello como efecto de las drogas oncológicas suminitradas. Con cierta apatía y el enojo reflejado en su rostro, aceptó la visita de los payasos.

La coordinadora y acompañante terapéutica de esa intervención le explicó a Carmen que sus amigos payasos, estaba hablando en el pasillo haciendo un poco de ruido sin percatarse del cuadro colgado de la pared que decía SILENCIO. Aburridos, en realidad estaban buscando un lugar donde poder jugar.

Carmen los dejó pasar a su habitación para que jugaran con ella un rato. Previamente la coordinadora le dijo, con un guiño cómplice, que con toda confianza le avisara si se ponían pesados; ella buscaría una excusa para sacarlos de allí sin ofenderlos, ya que habían estado toda la tarde haciendo travesuras. También le agradeció que los dejara pasar. Era un alivio que jugasen un rato con ella porque estaba cansada de jugar todo el tiempo a lo que los payasos traviesos querían.

Así fue como, tras presentarse la payasa y el payaso, le propusieron un juego en el que el payaso llevaba a la payasa a visitar a una famosa médica que sería Carmen para que la atendiese. La payasa sufría de "aburriditis aguda".

Hubo un momento, ya avanzado el juego, en el que a Carmen se le facilitaron unas tijeras gigantes de plástico, sin ningún filo, que servirían según la propuesta del número, para "cortar las molestias" que ella haía localizado con una lupa y que siempre se movían de un lado para el otro en la payasa afectada.

No sabemos con certeza si Carmen escuchó esto de "cortar las molestias" porque entró en un juego individual, de abrir y cerrar las tijeras, cada vez más fuerte y más rápido y de manera casi compulsiva, sin mirar a nadie más que a las tijeras.

La madre intentó intervenir diciéndole que mirara a la payasa y dejara ya las tijeras que se podían romper. Carmen, inmersa en su juego continuó moviendo rápidamente las tijeras jugando a "cortar el aire": Su mamá, intentó sostener las tijeras y le dijo: "Carmen: los payasos vinieron para estar con vos, mirálos". Los padres muchas veces suelen sentirse responsables de la aparente "no atención" de sus hijos payasos, entendiendo que son personas, muchas de ellos voluntarios que realizan esta labor para colaborar en su recuperación. La coordinadora le dijo a a mamá: "No te preocupes si se rompen las tijeras. Me parece que Carmen tiene ganas de cortar muchas cosas".

La payasa entonces preguntó a la niña: "¿Qué te gustaría cortar?". Carmen dejó de mirar las tijeras. Miró a la payasa y se rió. Y se estiró todo lo que pudo con las tijeras para cortarle el pelo.

La risa explotó en ella, a borbotones y sin parar. Carcajadas y más carcajadas liberando y transformando quizás lo traumático de aquel momento en el que alguien la había rapado, para que el débil pelo no se quede en sus manos.

No se conformaba con simular que cortaba el pelo, sino que metía las tijeras como palanca para quitarle la peluca y que se cayese al suelo y la payasa se entregaba confiada y satisfecha de que Carmen cortara todo lo que ella quería y no sólo las molestias propuestas inicialmente.

Su mamá oscilaba entre la risa de verla tan decidida y la preocupación de que las pinzas que le sujetaban la peluca de la payasa pudieran hacerle daño. Se notaba que no quería hacerle ningún daño real, que todo lo que intentaba era que las tijeras realmente tengan la función y el efecto de una tijera. Sobre todo hacer caer la peluca y lo logró.

"¡No te preocupes, que corte todo lo que quiera!". Carmen estaba pletórica y ante este permiso miró a la payasa y siguió jugando a cortarle la chaqueta (quitándosela), a la nariz roja (quitándosela) y a cortarla directamente a ella en pedacitos. Todo sin para de reírse a carcajadas. La niña tenía los ojos super abiertos y brillantes, sorprendida de lo que se estaba atreviendo a hacer, su risa era inagotable. Todo esto pasó con aceptación de la payasa, como parte de un juego.

La payasa reflexionaría luego con sus compañeros de equipo: "¿Qué daño podía sentir yo? Su risa liberaba tensión y sus cortes me liberaban a mi también, de la dependencia de ser payasa con un vestuario".

El trabajo finalizó con sus carcajadas inagotables acompañando a los payasos hasta cruzar la puerta de la habitación, momento en el cual entregó las tijeras con un guiño, amenazando con seguir cortando más cosas.

¿Qué quería cortar Carmen? ¿Quería estar del lado del que corta? ¿La haría esto sentirse más fuerte? ¿Quería cortarle el pelo a la payasa para ponerla en su situación? ¿Quería cortar en trocitos a la persona que le cortó el pelo? ¿Quería destruir el dolor? ¿Quería cortar de una buena vez su enfermedad?

Hacernos preguntas es fundamental para profundizar en la comprensión de lo que la niña ha propuesto. Muchas veces no tendremos la respuesta asegurada pero nos abre nuevos caminos a a escucha. Y no sabemos la respuesta pero si sabemos lo que consiguió:

- Hacer al fin lo que le dio la gana.

- Reírse de una "tragedia" proyectada en una payasa.

- Reírse de varias cosas que conlleva a veces el cáncer.

- Sentirse más fuerte.

- Y sobre todo lo que sí corto con sus tijeras fue su propio enojo, su disgusto y su soledad frente a algo que nadie mejor que ella comprendía.


Extracto del libro: Payasos de Hospital. Historia de encuentros.
Andrea Romero, Liliana Méndez, María Marta Bianco, Vanesa Castro Arata, Verónica Macedo.
Cap. 1: Cuando la edad no importa. Pag. 30

domingo, 14 de julio de 2013

Cuando la edad no importa: Augusto

He vivido, he jugado, ¿Y por qué no un poco más?

Así sucedió con un paciente, Augusto, un señor de 76 años de edad con tumor gástrico, internado en un hospital monovalente de la Ciudad de Buenos Aires, compartía la habitación con otro hombre de aproximadamente 50 años de edad, que siempre estaba acompañado.

Las enfermeras pidieron a los payasos que lo visitasen porque lo notaban muy deprimido y ni siquiera se a en la cama. Ya les habían informado que el señor era del interior del país y recibía pocas visitas, sus familiares -en su mayoría- permanecían en su lugar de origen debido a sus ocupaciones laborales. Las enfermeras no conocían sus gustos, Augusto era poco comunicativo con ellas.

En el primer encuentro con los payasos, les manifestó que él ya estaba viejo, que no servía para nada, que no perdieran el tiempo con él y que seguramente otros pacientes o niños los necesitaban más. Los payasos lo saludaron y como ellos visitaban el hospital todas las semanas en el mismo día y horario, le contaron que volverían pasar. Augusto aceptó.

A la siguiente semana el paciente se sorprendió cuando los payasos lo saludaron por su nombre, incorporándose apenas en la cama. Dijeron que estaban haciendo una recolección de virtudes y le mostraron algunas suyas.

Ante esta demostración "clownesca", Augusto sonrió. Era su turno, pero no recordaba ninguna virtud para comentar, hasta que ayudado por los payasos recordó que en su juventud había salido campeón en el tejo (juego parecido a la rayuela o sapo que le lanzan fichas hacia un lado de un cuadrado pasando por varios recuadros) y que nadie lograba ganarle.

Los payasos curiosos por aprender le propusieron que les enseñara a jugar y así podrían ellos también llegar a ser campeones. Aceptó el desafío y les enumeró los materiales que necesitaría traer para la próxima visita.

Con la tapa de una caja forrada, los payasos armaron una maqueta que incluía fichas pequeñas de dos colores para lanzar que reemplazarían las piezas originales. 

A la semana siguiente, y con los materiales preparados, fueron al encuentro de Augusto dispuestos a jugar al tejo. Hicieron referencias sobre sus zapatos, si eran los adecuados para el evento, mostrándole sus chalupas (zapatos grandes y coloridos que usan los payasos), lo que provocó risas en los presentes.

Desplegaron la cancha apoyándola sobre la mesa en la que sirven la comida y tras el pedido de Augusto, lo ayudaron a incorporarse para poder quedar sentado en la cama; su rostro ya mostraba el entusiasmo propio de alguien que va a realizar algo placentero.

Comenzaron el partido y a medida que pasaba el tiempo se iba entusiasmando más. Les enseñó distintos trucos para que los tiros tuvieran distintos efectos.

Mientras jugaban les iba comentando cosas de su vida, que era del interior del país, recordaba anécdotas de su juventud, lo bien que la pasaba con sus amigos en los campeonatos de tejo, la satisfacción de ganar varios trofeos y que era su papá quien le había enseñado este juego.

Hablaba y hablaba sin parar de jugar. Al desperdirse, les prometió escribir la próxima semana un manual para "el buen jugador de tejo". Ese fin de semana le dieron el alta.

Es parte de la labor terapéutica de los payasos de hospital promover a través de juego la acción de recordar, intentando vincular al paciente con sus logros pasados y momentos emotivos, constituyéndose en facilitadores del proceso de evocación.

Así la persona comienza a contar y recuperar al menos el recuerdo en concreto de todos los acontecimientos vividos, cargado de valor y significado, desplegando sus vivencias al tiempo que juega.

La reminiscencia favorece la liberación de recuerdos placenteros y felices. Se utiliza cada vez más como técnica en la intervención con adultos mayores evidenciándose sus múltiples beneficios psicoloógicos, sociales, emocionales y relacionales.

Es esencialmente saludable en la vejez, dado que fortalece la identidad y favorece la integridad. Según Virginia Viguera, esto último sucede porque la reminiscencia relaciona "lo vivido, el pasado al presente constituyéndose así e una vivencia de continuidad, de historia de vida".

Augusto a través del juego tradicional, como el tejo, lo vincula a su infancia y sus logros, se reconecta, al desplegarse su historia, reafirmando su identidad y recuperando su autoestima, en un momento donde sus capacidades tanto psicofísicas como relacionales habían comenzado a perder vitalidad. 

Jugando se produce un re-encuentro. Un "tiempo libre" donde lo que parecía patrimonio perdido del pasado reaparece en el presente. Se entrelaza en la historia personal y devuelve la integridad a quien parecía detenido en el tiempo. Un "tiempo libre en donde es posible proyectar o afrontar lo que vendrá, a veces hasta lo inevitable, de un modo nuevo".

Extracto del libro: Payasos de Hospital. Historia de encuentros.
Andrea Romero, Liliana Méndez, María Marta Bianco, Vanesa Castro  Arata, Verónica Macedo.
Cap. 1: Cuando la edad no importa. Pag. 25

La imagen es de la página de los Pallupas:  http://www.pallapupas.org/es/programes/gentgran.html

viernes, 26 de abril de 2013

Lo que marca la diferencia

A tres maestros de escuela que enseñan historia, se les formula la siguiente pregunta:

“¿CUÁL ES SU EMPLEO ACTUAL?”

El primero, casi sin inmutarse, responde:

“Pues, no hago gran cosa, sólo enseño historia a los pequeños en la escuela”

El segundo, responde: 

“Trabajo en la rama de la educación”

El tercero, con voz profunda responde:

“Facilito a los jóvenes Aprendizajes que les permitan construir el destino del PAIS”

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Síndrome de Asperger: El milagro soy yo

Este 2012 sin duda es un año de bendiciones... mi querido Jesús ha realizado, hasta los momentos, un 2do grado maravillosamente normal, como cualquier niño de su edad. Tienes amiguitos, tiene las típicas peleas de su edad: por un juguete, porque su dibujo es mas bonito que el del amiguito, y hasta descubrió lo hermoso de tener "una única mejor amiga" con la que me dijo que se casará cuando sea grande.

En mayo de 2012 formalizamos con una asociación civil sin fines de lucro, Doctor Yaso, Payasos de Hospital, y mi querida fundación, Fundación AVES, es la representante de este grupo de voluntarios, donde en cada visita y actividad, por no tener niñera (gracias a Dios, siempre es una ventaja tener mas tiempo con los hijos) Jesús comparte, aprende, se abre a ese mundo del servicio, del amor al prójimo... al punto de que su salón nos pidió armar el parrandón navideño, de coro de manos blancas, y quedó hermoso.

Mi Jesús gracias a este día a día con Doctor Yaso ha aprendido a ser él mismo, a descubrir y abrirse a la amistad con otros niños, con otras personas y su aislamiento ya no es aquel del pasado (Jesusito es un niño con Asperger que con su peculiaridad ha superado situaciones delicadas de discriminación, nos ha enseñado a ver la vida desde su lado del arcoiris)... y mi corazón de madre, agradece cada minuto dedicado, cada sonrisa dedicada de estos voluntarios, sus juegos, sus risas, su tiempo hasta de ser de niñeras, porque en los eventos lo cuidan, lo protegen, por todo lo que sienten hacia mi pequeño gran hombre...

Y para mayor bendición.... en un malestar mañanero, al irme a revisar, porque realmente ya estaba muy consecuente unas naúseas, un dolor de cabeza, mi doctor me dice: ¡Tienes 13 semanas de embarazo!... ¡Dios mío, y yo de fiesta en fiesta, de brinco en brinco, de viaje en viaje, sin saber, pero este bebé bien agarradito de su mamá cangurita!

Mi doctor y yo lloramos de alegría, cómo Dios nos bendice con vida, mi vida completada con un hermanito para Jesús, con un bebito para mi hogar, mi esposo loco de alegría, yo renovada... Siento que, este dar a los demás, este trabajo de servir, si se me ha dado paga... y con vida, con una vida que crece en amor, con amor, para dar y recibirlo. Bendito mi vientre de cuna, por 3era vez dará cobijo a una vida, por 2da vez verá nacer, solo pido que sea sanito o sanita, aún no sabemos su sexo, solo que es amado, es sano y es feliz... dentro de mi...

En este momento, con 15 semanas, sabremos que en mayo de 2013 nacerá, que sea Aarón Samuel o Karen Stella, ya desde ya lo amamos, lo bendecimos y lo esperamos con el corazón abierto.

Gracias Papá Dios, gracias a mis 12 voluntarios: Gonzalo Pérez Siónchez, Amanda Ledezma De Freitas, Norkis Camacho, Ivonne Escobar, Mariangella Travieso, Keila Ochoa, Johnny Ferrer, Víctor Loaiza, Pedro Luis Guédez, Gabrielys Guédez, Elaine Obando, José Daniel Ayram, gracias DOCTOR YASO PAYASOS DE HOSPITAL, por la serenidad dada, la sonrisa a flor de piel... gracias vida de mi vida


lunes, 17 de septiembre de 2012

¡Sonríe! - Charles Chaplin

¡Eh! Sonríe más; no te escondas detrás de esa sonrisa...
Muestra aquello que eres, sin miedo.
Existen personas que sueñan con tu sonrisa, así como yo.

¡Vive! ¡Intenta! La vida no pasa de una tentativa.

¡Eh! ¡Ama! Ama por encima de todo, ama a todo y a todos.
¡No cierres los ojos a la suciedad del mundo, no ignores el hambre!
Olvida la bomba, pero antes haz algo para combatirla, aunque no te sientas capaz.

¡Busca! Busca lo que hay de bueno en todo y todos.
No hagas de los defectos una distancia, y sí, una aproximación.

¡Acepta! La vida, las personas, haz de ellas tu razón de vivir.

¡Entiende! Entiende a las personas que piensan diferente a ti, no las repruebes.

¡Eh! Mira... Mira a tu espalda, cuántos amigos... ¿Ya hiciste a alguien feliz hoy?
¿O hiciste sufrir a alguien con tu egoísmo?

¡Eh! No corras... ¿Para qué tanta prisa? Corre apenas dentro de ti.
¡Sueña! Pero no perjudiques a nadie y no transformes tu sueño en fuga.

¡Cree! ¡Espera! Siempre habrá una salida, siempre brillará una estrella.

¡Llora! ¡Lucha! Haz aquello que te gusta, siente lo que hay dentro de ti.

¡Eh! Oye... Escucha lo que las otras personas tienen que decir, es importante.
Sube... Haz de los obstáculos escalones para aquello que quieres alcanzar.
Mas no te olvides de aquellos que no consiguieron subir en la escalera de la vida.

¡Eh! ¡Descubre! Descubre aquello que es bueno dentro de ti.
Procura por encima de todo ser gente, yo también lo voy a intentar.

¡Eh! Tú... ahora ve en paz.

Yo preciso decirte que... TE ADORO, simplemente porque existes.

Charles Chaplin

martes, 11 de septiembre de 2012

JezyYes, Payaso de Hospital. La Saltamontes Vaquerita

¡Hola tu!, ¡Soy Yo, JezyYes, la saltamontes vaquerita!

Pues, aquí hoy quiero escribir, quizá contar más sobre mí y sobre las cosas que me gustan hacer.

A veces cuando estoy jugando con algún amiguito, me alboroto tanto que me pongo a "sonar", mis cricrices suenan como sonajitas (cascabelitos) y salto, brinco y todos reímos, pues suenan muy lindo.

Como les contaba antes, vivo en un rancho, un rancho enooooooooooorme, con vacas, con cochinitos, con gallinas y pollitos. Mi papá grillo es un granjero y mi mami es una luciernaguita muy linda que canta lindísimo, por eso soy... shhhhh, no lo digan tan alto, una saltamontes que brilla con luz propia, con muchas lucecitas musicales que suenan lindo... y amo las estrellas, la luna, el sol, y todo lo hermoso que brilla... y adoro a Lola, mi vaquita que tiene cabeza y tiene cola y hace ¡Muuuuuuuuuuuuuuu!

Me gustan los colores, sobre todo el blanco, el anaranjado, el verde y el rojo. Cuando sea grande, bueno, hoy quiero ser Astromédico, si, si ya les conté pero me gusta decirlo muchas, muchas veces para que se haga realidad...  Y así cuando alguna estrella se enferme por haber tomado mucha leche de la vía láctea, yo la cure con mi super medicina burbujeante, porque JezyYes es la dueña de las burbujas medicinales! hummmm, que bello...bueno también quiero ser bailarina y cantante, pues yo canto muy bien, aunque se oiga muy mal, ¡Jajajajajajajaja!

¡Ah y quiero ser también maestra, pero de niños solamente a veces, no de niñas, porque las niñas me agarran mis sonajitas y a veces me ponen triste, otras veces me dan besitos, besitos de nariz, de mariposa, de ojitos, adoro los besitos. Y los abrazos, me encantan los estripa tripas, los de ardillita, los de koala, los de oso y los de fresa, porque me gusta mucho comer caramelos de fresa... Bueno de niñas también, pero que no me toquen tanto mis lucecitas musicales, ¿si?

Soy una niña que pronto, prontito cumplirá 6 años, toda una persona adulta seré, a la que le encanta estar siempre limpiecita, arreglada y con su sombrerito bien puestecito, sus hermosas medias laaaaaargas de rayas y sus botas espectaculares y fantásticas galácticas siderespaciales, pero más me gusta mucho, mucho, mucho, jugar con amiguitos, correr, brincar, saltar, jugar pelota y hacer burbujas... ¡mmmmmmm las burbujas son hermosas y lindas, y bellas, y graciosas, y hacen cosquillas cuando te dan besitos!... ¿Alguna vez haz besado a una burbuja?, ¿no?, ¡Es que no conoces entonces a JezyYes!

Bueno, mañana, o pasado, o quizá otro día te cuento que canta JezyYes, y tooooooooooodas las canciones que le gustan. Sobre todo las de las manitas, que a los niños pequeñitos les fascinan y se quedan mirándola con ojitos de vaquita Lola... ¡Si! Esa, la que tiene cabeza y tiene cola y hace ¡Muuuuuuuuuuu!