miércoles, 17 de julio de 2013

Cuando la edad no importa: Marcos... Primera visita

Enhebrando la vida

Marcos nació con una edad gestacional de 26 semanas, presentando una insuficiencia respiratoria y con un peso de 1.175gr. Su madre no había recibido controles pre-natales.

A los veinte días de vida se generó en su cerebro una hemorragia de grado uno por sepsis (infección) intra-hospitalaria (los bebés prematuros están inmunodeprimidos por lo tanto son proclives a contraer infecciones). Estas hemorragias se controlan en los neonatos y tiene en u mayoría una evolución favorable.

Su madre había decidido dar al niño en adopción y dejarlo en manos de los profesionales.

Marcos comenzó a ser visitado, a pedido del Hospital, por una ama externo, que envío el Consejo del Menor y la Familia de la Ciudad de Buenos Aires.

La señora Adelina fue quien acompañó en los meses siguientes al bebé, hasta su externación.

Un marinero llamado Marcos que tiene el mar en el nombre.

La Payasa, Dra. Aerostática, se acercó casi deslizándose al lugar contiguo a la incubadora, en donde Marcos dormía plácido en brazos de la sra. Adelina, quien lo acariciaba tiernamente.

Saludó de diferentes maneras a Adelina, quien además de responder siguiendo sus gestos, centró su atención en su aparato multicolor que pendía de su bolsillo. Era el "estetomágico", una conjunción de estetoscopio con un cunero musical en su extremo. Aetrostática contó que el aparato era utilizado por los payasos para jugar a imaginar historias, lugares, personajes, escenas.

Y le ofreció a Adelina jugar a imaginar algo para Marcos. Adelina lo imaginó saliendo de "Neo" sanito y también imaginó el color de la esperanza, que obviamente es verde.

Marcos, comenzo a mover los pies, abría los ojos, mientras escuchaba voces. Aprovechando este despertar del bebé, la doctora payasa interpretó una canción con el xilófono que rápidamente contó con el acompañamiento vocal de Adelina. Surgió una frase musical muy dulce en donde se repetían las sílabas del nombre Marcos.

Aerostática descubrió que Marcos tenía el mar en el nombre y con rostro de profundo asombro se lo comunicó a Adelina quien, con rotunda seguridad, respondió que por eso Marcos permanecía largas horas en su barco-incubadora, proyectando sueños y viajes como todo un capitán.

Marcos y Adelina se quedaron en un juego de miradas al vaivén de las olas de mar que Aerostática producía con una tela de colores.

En estos recorridos por la Neo los payasos iban descubriendo la música como código de acceso a los bebés. Música funcionando como lenguaje conector. Música generadora de encuentros, entre los padres y sus hijos, entre lo payasos y los niños, entre las enfermeras y sus pequeños pacientes.

En medio de las intervenciones con Marcos, se iban creando puentes lúdicos con el equipo de salud, por ejemplo con las enfermeras, quienes siendo las referentes directas de los bebés y ejerciendo en varias circunstancias, roles maternales, pudieron integrar al grupo de payasos a sus tareas habituales.

La doctora Aerostática contaba en su atuendo con unos moños blancos que ataban sus trenzas. Dada la intensidad de sus movimientos, los perdió. Una de las enfermeras del servicio, le regaló unos muy bonitos, fabricados por ella con retazos de tela de pañales descartables los cuales preparaba para abaratar costos. Esto permitió un juego que derivó en moños para todos los payasos del grupo. En este sencillo pero intenso gesto se manifestó la aceptación por parte del equipo de enfermería de la tarea de los payasos, quienes llevarían en sus atavíos un rasgo identitario de lugar.

Extracto del libro: Payasos de Hospital. Historia de encuentros.

Andrea Romero, Liliana Méndez, María Marta Bianco, Vanesa Castro Arata, Verónica Macedo.

Página 39.

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