martes, 29 de septiembre de 2020

Reglas de la Mente

 

Existe una serie de reglas que son aceptadas por aquellos que se aproximan a cualquier tipo de terapia o vía de cambio, que tenga que ver con los procesos mentales y muy especialmente las técnicas que procuran el acercamiento a los estados del subconsciente. 
Estos principios conocidos en la mayoría de los libros de Hipnosis y demás Psicoterapias son los llamados Reglas de la Mente, a continuación sus postulados:

1.    Todo pensamiento o idea causa una reacción física.

Los pensamientos de preocupación, impotencia, desesperanza y trágicos suelen tener un efecto supresor en las reacciones de defensa y protección de la bioquímica interna, así como pensamientos de alegría, seguridad y confianza producen el efecto contrario.

Una idea de contenido emocional intenso tiene muchas probabilidades de alcanzar el inconsciente. Si él la acepta, dicha idea puede continuar produciendo la misma reacción física una y otra vez, creando un patrón de reacción que puede prolongarse indefinidamente, a no ser que otra experiencia diferente lo neutralice o sea tratado de forma específica.

2.    Lo que se espera tiende hacerse realidad.

Cuando la mente recibe una afirmación repetitiva tiende a crear pautas fijas. El inconsciente es extraordinariamente obediente y como tal va creando el camino para confirmar la información que le han obligado a fijar.

Esto nos afecta en todos los sentidos: “Siempre sucede lo que más se teme”, según el dicho conocido por pesimistas.
 
3.    La imaginación es más poderosa que el conocimiento.

El inconsciente no delimita entre lo real y lo imaginario por eso es importante el uso de la imaginación para crear realidades opuestas.

La imaginación anula fácilmente a la razón, por este motivo, somos capaces de precipitarnos hacia situaciones y actos irracionales. Supersticiones, prejuicios, creencias, asociados a una fuerte emoción, pueden cegarnos hasta el punto de hacernos “perder el juicio” temporalmente.

4.    La mente no puede mantener indefinidamente dos ideas contrarias sin producir un conflicto.

Esto es válido para la mente consciente y se refiere a las ideas que provocan comportamiento.

La contradicción generada no tanto a partir del “almacenamiento” de ambas ideas como de los comportamientos a que puedan dar lugar, crea una tensión ineludible y de efectos diversos sobre el sistema nervioso.

5.    Una idea una vez instalada en el inconsciente, permanece hasta que otra idea la remplaza.

Cuanto más tiempo permanece una idea, mayor es la resistencia a que se la reemplace por otra.

Las ideas aceptadas por el inconsciente tienden a convertirse en formas habituales de pensar y en pautas de comportamiento. Si el inconsciente se ha servido de algo (mal o bien) y ha funcionado, lo cataloga como de utilidad, usándolo con relativa frecuencia, acabando en idea fija y grabándolo a modo de programa mental o comportamental.

De esta manera se generan nuestros hábitos y nuestras creencias.
 
6.    Un síntoma inducido emocionalmente, si persiste lo suficiente tiende a generar cambios orgánicos

Se plantea que una buena parte de las enfermedades son de origen psicosomático.

La mente es inseparable del cuerpo. Somos un conjunto inseparable de mente y cuerpo, un sistema en busca de equilibrio. Nuestros temores continuos, nuestras obsesiones y nuestra forma de hablar del cuerpo, del dolor o de la enfermedad, inciden en nuestra fisiología hasta el punto de ocasionar cambios orgánicos.
Sigue siendo cierto lo que dijo Hipócrates “Todo lo que sucede en la mente tiene su incidencia en el cuerpo”.

7.    Cada Cambio disminuye la resistencia a cambios sucesivos.

El cambio es un fenómeno que también se aprender, y sucede cuando se deja de temerle. Cada vez que el inconsciente acepta cambiar un hábito o creencia, da un paso más a favor de la flexibilidad, de tal forma que abre camino para nuevas sugerencias.

La conducta para cambiar puede ser aprendida por lo que el inconsciente al aceptar un cambio se hace más flexible a cambios posteriores.

8.    A mayor esfuerzo consciente menor respuesta inconsciente.

Hay fenómenos que no dependen de la voluntad ni del esfuerzo consciente. Vencer el insomnio, excitarse sexualmente, relajarse, por ejemplo.

La relación con el inconsciente es algo que hay que tomarse con calma. Es deseable desarrollar expectativas mentales positivas ante los problemas, y una creciente confianza con el inconsciente. La intuición, “dejar fluir” o la inspiración dependen en gran medida de esa confianza.