viernes, 18 de marzo de 2011

Depende de quién lo cuente...



En las prácticas de PNL que se imparten en los diferentes diplomados a los que me invitan, hago énfasis en conocer y trabajar el lenguaje a través de los sistemas de representación. Conociendo cómo recibe y procesa la información, podremos realizar un mejor rapport y calibrar aquellas señales que nos indiquen el mejor momento o el más ideal para realizar algún cambio conductual (siempre y cuando se sepa o esté definido el objetivo)

Los sistemas de representación en la Programación Neuorlingüística están sujetos a cómo recibimos la información, todos los seres humanos tenemos todos los sistemas de información, la diferencia o lo que nos hace únicos y diferentes es el uso y la preferencia que le damos a cada canal. Así en PNL se trabaja un sistema llamado VAKOG, el cual se refiere a:


                                               V ---------------------------> Visual
                                               A ---------------------------> Auditivo
                                               K ---------------------------> Kinestésico 
                                               O ---------------------------> Olfativo
                                               G ---------------------------> Gustativo,


Siendo los dos últimos, el olfativo y el gustativo quienes se manifiestan mejor en aquellas personas que trabajan desde La Sinestesia.

Los sistemas de representación nos dan  referencia a los canales de acceso de la información y a los movimientos oculares del indiviuo cuando piensa, habla o construye su propia experiencia. Anthony Robbins en su libro "El Poder sin Límites" coloca un ejemplo maravilloso sobre cómo tres personas ven y describen lo mismo, desde su experiencia de aprendizaje, desde su sistema de representación y el cómo lo dicen muestra claramente el canal de preferencia, les obsequio el ejemplo de Robbins:

Individuo 1: En un barrio residencial, existe una casa en un calle tranquila, silenciosa. Casi a cualquier hora del día, el paseante oye el canto de los pájaros. El interior de la casita es como un cuento de hadas, y dice tantas cosas que uno se pregunta si puede pasar desapercibida a ninguno de los transúntes. Hacia el crepúsculo vale la pena salir al jardín sólo para escuchar los pájaros, el susurro de la brisa a través del ramaje y el descanso del porche.

Individuo 2: En un barrio residencial hay una casa que es díficil de describir: hay que entrar en ella para experimentarlo uno mismo; la construcción sólida y confortable. Las habitaciones tienen una calidez distinta, que por razones indefinibles, conmueve con algo muy fundamental dentro de uno. La tranquilidad casi puede tocarse; dan ganas de sentarse en un rincón para absorber aquel ambiente de serenidad y paz.

Individuo 3: En un barrio residencial hay una casa sorprendentemente pintoresca, que llama la atención con sólo mirarla. Asombra contemplar tantos detalles, desde el largo porche hasta los bonitos dibujos que forman los frisos de las paredes, pintadas en color melocotón. Tiene muchas ventanas, de manera que recibe una hermosa luz casi a cualquier hora del día. Tiene tantas cosas que ver, desde la escalera de entrada hasta las magníficas puertas de cuarterones de roble, que uno podría pasarse el día en busca de nuevos descubrimientos.
Si notamos, es la misma casa, descrita por un Auditivo, un Kinestésico y un Visual. Cada uno, desde su mapa, haciéndo uso de su canal de preferencial, expresará su vivencia.

Fascinante, ¿no les parece?
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