martes, 11 de octubre de 2011

¡Esa letra!... Mejorando la letra de mi hijo


Una escritura correcta e inteligente es la mejor herramienta para la comprensión y la evaluación de los contenidos de las distintas materias escolares, por ello es esencial leer y escribir bien en el colegio.

La aparición de dificultades para escribir repercute también directamente en el desarrollo emocional, por el desajuste personal que se crea en el niño que fracasa y las implicaciones que conlleva en su integración familiar y social.


Para que el niño aprenda a escribir debe haber alcanzado cierto grado de madurez que implica tanto el desarrollo intelectual como el de diversas áreas que lo capaciten en grado suficiente para llevar a feliz término su aprendizaje.

Desde muy corta edad, el niño es capaz de copiar dibujos sencillos y algunas letras, pero está aún muy lejos de conseguir, antes de los 4 años, una buena organización de su motricidad, ya que no es capaz de diferenciar entre dibujo y escritura.

La gama de dificultades que el niño puede encontrar en la imitación irá desde pequeñas deficiencias en la reproducción a direcciones y giros inadecuados o grafemas irreconocibles.


Desde que un niño comienza a realizar los primeros trazos intencionados hasta que consigue el control ojo-mano, hay un largo proceso. Puedes apreciar las siguientes etapas:

- De los 15 meses a los 3 años, el niño tratará de imitarte frotando el lápiz contra el papel. Después realizará pequeñas marcas y finalmente será capaz de realizar círculos y trazos rítmicos y variados. Puede incluso llegar a leer las ilustraciones de un libro.

- De los 4 a los 5 años, ya pueden dibujar objetos con ciertos detalles e incluso copiar un cuadro. Le agrada escribir su nombre con caracteres de imprenta en sus dibujos y comienza a copiar. Puede entretenerse haciendo letras dibujadas con pinceles sobre grandes superficies.

- A partir de los 6 años, ya ha iniciado el aprendizaje escolar de la escritura. Poco a poco empieza a escribir oraciones sencillas, con caracteres de imprenta o letra cursiva y tenderá a disminuir gradualmente el tamaño de su letra.


Tu hijo completará el aprendizaje de la forma de las letras durante su período escolar.

Distinguirás tres etapas:

– Fase precaligráfica. Al principio, los trazos, las curvas, el tamaño, las líneas, los márgenes se presentan desiguales y torpes. Es el proceso normal de aprendizaje. Tu hijo, al escribir, se esfuerza por conseguir la regularidad, pero no lo logra por su inmadurez psicomotriz.

- Fase caligráfica infantil. Se inicia sobre los ocho o nueve años. La escritura se aligera y regulariza, el niño comienza a personalizar las uniones y el tipo de las letras. Se puede decir que ha empezado a perfeccionar su estilo.

- Fase postcaligráfica. La llegada a la adolescencia, la estructura de la personalidad, las exigencias de velocidad o la economía del gesto son algunos de los factores que influyen en el proceso innovador de su letra. La escritura comienza a expresar ciertos aspectos de la personalidad del chico que no son fruto del azar.

Recomendaciones para mejorar la escritura:

Corregir la postura: Asegúrese de que el niño se sienta en una silla donde pueda apoyar la espalda. La mesa no debe ser ni demasiado alta ni demasiado baja, para evitar tensiones en los hombros o posturas forzadas. Los codos deben descansar sobre la mesa y los pies sobre el suelo. 

Corregir la forma de coger el lápiz: Algunos niños tienen una forma extraña de coger el lápiz, que dificulta el proceso de escritura, tensa los músculos de la mano y cansa los dedos. Utilizar un lápiz más grueso o un adaptador especial de plástico puede ayudar a reducir la tensión. 

Círculos y rectas: Pídale al niño que practique dibujando círculos en el sentido de las agujas del reloj y en el sentido opuesto sobre papel o en una pizarra. Para empezar, utilice hojas grandes sin líneas y pídale que escriba de izquierda a derecha. Después repita el mismo ejercicio utilizando un papel con líneas muy espaciadas entre sí y, al final, introduzca el papel cuadriculado. Pídale también que practique el diseño de líneas rectas, horizontales, verticales y oblicuas. Practicar el punteado también es muy recomendable para aprender a controlar el lápiz. 

Letras individuales: Empiece enseñándole las letras que se escriben siguiendo el sentido contrario a las agujas del reloj (a, o, c, e, s, d, g, q) y después enséñele las que se escriben siguiendo el sentido de las agujas del reloj (r, n, m, h, k, b, p). Seguidamente pídale que escriba una línea continua de enes (n) y ues (u). 

Pídale que se entrene haciendo líneas verticales, horizontales y oblicuas para poder escribir las letras l, t, f, i, x, z.  continuación, se deberán practicar las letras que contienen líneas curvas (v, w, y). 

Compruebe que la postura y la forma de coger el lápiz son correctas. Vaya por partes: no intente corregirlo todo al mismo tiempo, si no, solo conseguirá sobrecargar al niño y aumentar su frustración. 

Motívele: Escribir es una habilidad compleja y que suele exigir mucho esfuerzo a un niño que inicia la educación básica primara. Elógiele e ínstele a que siga practicando.


Referencias Bibliográficas: Manuel Jesús Virella Sánchez - Marisa Ramón Fernández
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