sábado, 4 de septiembre de 2010

Estar bien con uno mismo y con los demás


"Estar bien con uno mismo" es el mayor deseo y la más importante tarea del hombre en esta vida, porque ello le permite sentirse válido para sí y para los demás.

"Estar bien con uno mismo" requiere disfrutar de suficiente "salud psicoafectiva", que aporta los recursos suficientes para afrontar las circunstancias de la vida de un modo positivo y favorable a calidad humana de la persona, a la superación de las dificultades que tienden a entorpecerla y a la armonía con los demás. Para ello es necesario:

1ª. Quererse como persona, es decir, ser amigo de uno mismo y sentirse capaz de razonar, resolver los conflictos personales, tomar decisiones, amar, tener ideales, comunicar a los demás lo mejor de sí mismo, y así sentirse válido, rasgo esencial de la autoestima.

2ª. Aceptarse como se es, limitado y contradictorio, como todo ser humano, pero con grandes posibilidades de superar deficiencias personales. Esta comprensión serena de sí mismo facilita la tarea de rectificar, mejorar y así de poder mirar al futuro con esperanza.

3ª. Con ello aprovechar la tarea de superación de las adversidades para aprender nuevas y más positivas pautas de comportamiento y actuación.

4ª. Tomar distancia de críticas y malentendidos, para reducir al máximo el daño emocional, controlar resentimientos y aprovechar la parte de verdad que puedan encubrir para mejorar la propia realidad personal.

5ª. Pensar por sí mismo sobre las diversas situaciones de la vida para poder gozar de criterio propio y personal, bien informado y formado, y expresarlo con claridad, sin miedo ni agresividad.

6ª. Aceptar y respetar a los demás, porque también ellos son importantes y dignos de ser tenidos en cuenta en sus opiniones y sentimientos, aunque no coincidan con los nuestros. Esto hace sentirse en armonía con nuestros semejantes.

7ª. Reconocer los propios errores con naturalidad, y no castigarse afectivamente por ellos. Por eso, hay que saber perdonarse y hacer lo posible por rectificar.

8ª. Liberar tensiones emocionales y físicas, mediante el desahogo con alguien de confianza, la relajación psicofísica, la distracción, el buen ánimo y el sentido del humor.

9ª. Canalizar energías, mediante la creatividad, disfrute al aire libre y hasta el ejercicio físico diario, que se ha demostrado un buen antidepresivo.

10ª. Saber disfrutar de lo positivo de la vida, de lo bello, de la amistad, de cantidad de los pequeños detalles que tejen la existencia humana.

Desde el instante mismo en que somos concebidos, comenzamos a ser destinatarios de expectativas, creencias, valores, normas, planes, sueños, frustraciones, resentimientos, traumas, etc., etc., etc. de los demás y en particular de nuestros padres. Y ahí comienza un doloroso proceso de desnaturalización y adaptación. ¡Los seres humanos somos capaces de increíbles sacrificios con tal de sentirnos aceptados y amados!

Las consecuencias de ese proceso se manifiestan con el tiempo, en formas diversas de malestar, insatisfacción, ausencia de sentido, depresión e incomodidad con uno mismo. Y esto es algo constantemente presente en la consulta, aunque a veces la persona me asegura que lo que le interesa es analizar en su Carta Natal cómo está planteado su matrimonio o cuáles son sus perspectivas profesionales. Y si bien estos dos puntos -y otros- son muy importantes, generalmente lo que subyace a ellos es el malestar consigo mismo. Y ese es el punto del que conviene ocuparnos si lo que queremos es disfrutar de una vida feliz porque, de lo contrario, actuamos como el sanitario que pone un parche en un punto en que el caño pierde agua, sólo para tener que tapar otro al poco tiempo y una vez tapado también este, observar cómo aparece otro y otro y otro y... ¡Siempre tendremos alguna pérdida de agua de la cual ocuparnos!

Lo bueno es que en algún momento tocamos fondo y ese tocar fondo puede ser una bendición disfrazada. En mi práctica como astrólogo y terapeuta he observado que la gran mayoría de las personas necesitan tocar fondo para disponer de un estímulo hacia la reacción. ¡Cuando estamos en el fondo, la única alternativa válida es comenzar a ascender! ¿Y qué es tocar fondo? Es la clara sensación de que estamos hartos, de que ya no queremos "más de lo mismo", de que sólo queremos estar-vernos-sentirnos totalmente bien y en paz con nosotros mismos y el mundo.

El aceptar ser cómo somos, implica el reconocimiento de que hasta este momento hemos sido el mejor "yo mismo" que hemos sabido (según nuestro grado de autoconsciencia) y podido (según nuestro grado de aprendizaje existencial). Algo que siempre les comento a mis consultantes recordando errores que he cometido a lo largo de mi vida, es que si hubiera sabido y podido actuar diferentemente, seguramente lo habría hecho. El planteo adecuado es: hasta ahora he sido de esta forma y en el aquí y ahora dispongo de la libertad de elegir continuar siendo así o transformarme. La aceptación del ser cómo somos y el perdonarnos por ello (sí, necesitamos perdonarnos), provoca el desprendimiento de los sentimientos de culpa y nos capacita para generar los cambios que queramos. No significa que éste que ahora soy, sea el ideal. Sí significa, que éste que ahora soy es la mejor versión posible de mí mismo "aquí y ahora".
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