jueves, 19 de abril de 2012

Regla #2 de Osho: Cada vez que se cometa un error o se haya sido abatido por la vida, no hay que quedarse demasiado tiempo pensando en ello.

Los errores son la forma en que la vida nos enseña. La capacidad de cometer errores ocasionalmente es inseparable de la capacidad de lograr las propias metas.

Nadie gana de todas, todas, y las fallas que se tienen, cuando ocurren, son simplemente parte del propio crecimiento. 

Hay que sacudirse los errores.

¿Cómo podría conocer mis límites sin una falla ocasional?...

Nunca hay que rendirse. Ya llegará tu turno, mi turno.

En una ocasión, Mark Twain contó la historia de un gato que un día saltó para subirse a una estufa caliente y se quemó la panza. Es gato nunca más volvió a saltar para subirse a una estufa caliente - pero ese mismo gato ¡nunca más saltó para subirse a una estufa fría, tampoco!
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