domingo, 15 de abril de 2012

Los Girasoles

¿Han visto a los girasoles?

Se trata de una flor, que gira siempre en busca del sol. Y es por esa razón que es popularmente llamada girasol.

Cuando es pequeña y frágil semilla de dicha flor brota en medio de otras plantas, busca inmediatamente la luz solar . Es como si quisiera, instintivamente, que la claridad y el calor del sol le harán posible la vida.

¿Y qué le sucedería a la flor si la colocáramos en un lugar bien cerrado y oscuro?, Seguramente, en poco tiempo, se moriría. Tal cual los girasoles, nuestro cuerpo físico también necesita de la luz y calor solar, de la lluvia y de la brisa del rocío, para mantenernos vivos.

Pero, no sólo e el cuerpo que necesita de cuidados para proseguir firme. El espíritu, igualmente necesita de la luz divina para mantener encendida la llama de la esperanza. Precisa del calor del afecto, de la brisa de la amistad, de la lluvia de bendiciones que viene desde lo alto. Sin embargo, es necesario que hagamos esfuerzos para respirar aire puro, por encima de las circunstancias desagradables que nos rodean.

Muchos de nosotros permitimos que los vicios ahoguen nuestras ganas de buscar y estar en la luz y nos debilitamos día tras día como una planta mustia y sin vida, y es entonces cuando nos dejamos enredar en el zarzal de la haganería, de la desidia y reclamamos de la suerte sin hacer esfuerzos para salir de la situación que nos desagrada. 

Es allí, donde debemos recordar a los girasoles, recordar que para poder crecer de acuerdo a nuestras metas, nuestros deseos, nuestros sueños, debemos buscar esa LUZ y abrirnos camino, entre todo aquello que nos agobia, imitemos a los girasoles y tratemos de respirar aire puro más allá de las circunstancias desagradables, busca la luz divina, pues siempre, siempre, la luz brillará, solo debemos saber conseguirla... dentro de nosotros y en nosotros mismos.
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