miércoles, 1 de febrero de 2012

Enseña a tus lágrimas a reír

Un sabio se paró ante un público y contó un chiste. Todos los asistentes se rieron.

Al cabo de un rato, contó el mismo chiste, y algunos se rieron, otros se quedaron mirándole, otros se incomodaban.

Se contó el mismo chiste una y otra vez, diez, once... y mientras se hacía, poco a poco, iban dejando de reírse los asistentes, hasta que sucedió que contándolo ya nadie se reía, ni siquiera sonreía

En un momento de silencio, el sabio comenta:

- Si no puedes reírte varias veces con la misma intensidad, de una sola cosa... ¿Por qué lloras por lo mismo, una y otra y otra vez?
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