lunes, 14 de noviembre de 2011

¡Cómo los diamantes!

Un diamante tiene muchas caras, pero todas brillan incesantemente. 

Es duro, pero suavemente se adapta a la joyería más fina y más delicada. 

Es transparente, pero tiene un color propio. 

Ser como un diamante significa desempeñar varios papeles, pero siempre estar brillando. 

Ser firme consigno mismo, pero muy, muy suave. 

Y ser transparente con los demás, ¡¡sin perder su individualidad!!
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