viernes, 7 de octubre de 2011

Estado civil: ¡Felizmente Separada!


 
Querer a alguien con todas las fuerzas no es malo, convertirlo en imprescindible, sí. La mujer dependiente nunca está preparada para la pérdida, porque no concibe la vida sin su fuente de seguridad o placer.

En relación de pareja no todo es color rosa como en los cuentos de hadas y princesas. Si bien esta es una verdad, también es una realidad que si los problemas que llevan al divorcio, se atienden de forma oportuna se suelen solucionar; sobre todo si existe la voluntad y el compromiso de ambos. 

En estos momentos es cuando se debe acudir al terapeuta de parejas. Si ya el matrimonio se convirtió en una guerra sin cuartel y el ambiente familiar está contaminado por la rutina, la ironía, los insultos y las agresiones, es hora de tomar decisiones: un amor que sirva o un adiós que libere.

¿Cuándo tomar la decisión?

- Cuando ya no te aman. 
- Cuando tus principios sean vulnerados. 
- Cuando tu autorrealización se vea bloqueada.

Si ya el divorcio tocó a tu puerta, debes saber y entender que tu vida no ha perdido sentido, simplemente tu compañero de viaje abandonó el barco y debes continuar la travesía sola.

Ciertamente no es fácil pero quienes ya lo han superado son la muestra de que se puede sobrevivir. 

No puedes: 

Darte el lujo de salir de una relación y aventurarte en otra. 

Tómate tu tiempo y analiza el por qué y el para qué de la separación, muchas veces es mejor sola que mal acompañada.

Vivir con la esperanza que algún día, y por arte de magia, él volverá. Si tu ex te considera parte de su pasado, que él no sea parte de tu presente. 

Sentirte culpable por la mala decisión tomada ya hace varios años. No mires por el espejo retrovisor, es malo para tu salud mental.

Pretender rehacer tu vida con el primero que se te aparezca, algún "veterano" que quiera no una esposa sino una enfermera, o un "adolescente tardío" que venga a sacar provecho de la situación, muchas veces es peor el remedio que la enfermedad.

Debes analizar la situación con "cabeza fría", buscar familiares y amigos que te puedan dar apoyo y valor, volver a aquellas actividades que, por estar atendiendo otras prioridades, tenías descuidadas o abandonadas.

Tus hijos, si los tienes, deberán convertirse en tu razón de vivir. 

Quédate con la experiencia de lo que no quieres repetir; las heridas sanaran con el tiempo y más adelante, con actitud positiva ante la vida, encontrarás un hombre que valga la pena. 

Si no es así vuelve al primer amor... ¡el amor a ti misma!

Un consejo: "Si tu deseo es darte una segunda oportunidad y quieres a tu lado a un hombre que te ame, te valore y te respete como lo mereces, pon tus ojos en un hombre que ame a Dios. 

Si no ama a Dios... ¡no te amará a ti!
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