viernes, 9 de septiembre de 2011

Desde tu corazón

¡Cuánto albergamos en nuestro corazón!

Lo que ahí metemos es lo que nos hace ver la vida en matices o en sombras.

Sentimientos de amor y de felicidad, nos dan tonos suaves y nos regocijan de la vida y todo cuanto observamos en placentero y perfecto.


¡Cuánto albergamos en nuestro corazón!

Si nos sentimos entristecidos, decepcionados y abrumados, solo sombras revelarán que, dentro de mi corazón, hay situaciones inconclusas y que deben ser resueltas.

Esperamos que consejos, conversaciones, fórmulas mágicas, terapias y hasta eventos paranormales hagan que nuestros deseos se den como esperamos, y por eso, por esperar es que nos decepcionamos, al no entender que debajo de Sol, todo ya está escrito, que todo tiene su momento, y llegará cuando así sea, ni antes ni después...

Dejamos que el olvido llegue a aquella situación que nos roba la sonrisa, que nos nubla el entendimiento. Inventamos nombres de terapias, de ejercicios, de acciones que nos disfrazan las dudas, las nostalgias en alegrías pasajeras, que cuando no se pueden seguir escondiendo, porque los sentimientos abrumadores, que generan pensamientos castastróficos y negativos son traviesos niños que se escapan cuando menos lo esperamos, saltan y hacen de las suyas, causándonos más dolor, angustia y sufrimiento...

No dejes nada al tiempo, él es tu aliado pero eres tu quien debe resolver...

No apures nada, no esperes más de lo que hayas entregado...

Confiar en Dios, en el Universo o en aquella magnificencia que es el TODO es sencillamente aceptar que todo cuanto sucede, es causa de algo, y dejarnos de preguntar tanto ¿por qué? hace que realmente surjan las respuestas y las soluciones, he ahí la verdadera magia... Habla directamente con Dios, con ese TODO y sabiamente él te dará respuestas... desde dentro de ti, desde tu corazón.


Dar es recibir
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