domingo, 25 de septiembre de 2011

Síndrome de Asperger: ¿Qué le sucede hoy a Jesús?

¿Qué le sucede hoy a Jesús?

Mi hijo Jesús, un niño Asperger de 6 años, es un niño sano, promedio en todo sentido. Quien lo conoce apenas no nota que su singularidad va más allá de su manera de hablar, expresarse y comportarse. Desde pequeño, como he escrito en este blog, ha estado en terapias y talleres para mejorar sus habilidades sociales, una de las características significativas de su condición de vida, por ello, quien lo conoce, ni reconoce que es un Asperger, él es un niño promedio... hasta hace pocos días.

He notado que, desde hace 5 días, 2 después del inicio de clases, quien ya está cursando Primer Grado de Básica; al conversar repite la última frase o palabra. Esto lo hacía de pequeño, me refiero a la edad de 3 a 4 años, y recibe el nombre de Ecolalias. Jesús desde los 4 años en adelante dejó de hacerlo, de hablar en tercera persona y de evitar el contacto visual. Hoy por hoy, reitero, hasta hace 5 días atrás, buscaba y tenía tema de conversación, mantenía e hilo de la misma, hacia analogías, hablaba y esperaba su turno, miraba a la persona con quien conversaba, ahora no. Al hablar o preguntar, repite de 3 a 4 veces la última frase u oración, se le habla y anda distraído, mirando al suelo o de lado, aparecieron hace pocos días, olvidé mencionar las estereotipias de aleteo de brazos, tics faciales y arrugamiento de facciones... 

Le he dado seguimiento a todas estas características que tipifican a los Asperger, que comento, en mucho no concuerda con Jesús, pues muchos de los especialistas que lo tratan y conocen, incluso una de mis exalumnas, estudiante de psicología aún, hasta me dijo que creía que me habían dado un diagnóstico errado; afirman que Jesús tiene cualquier otra cosa menos Asperger. Sin embargo las evaluaciones, los exámenes y observaciones neurológicas señalan que hay un TGD (Trastorno Generalizado del Desarrollo) y mi ojo clínico de Orientadora e instinto de madre me indica que Jesús es un niño excepcional... y aparecen para corroborar mis dudas esperanzadoras, que se está manifestando el Síndrome nuevamente.

En algún lugar de mi mente, de mi misma, hay una negación y un deseo a que me digan que todo es normal, que Jesús pronto será como cualquier niño... como si algo en mi se resistiera a aceptar que es su condición, aún cuando mi trato, mi amor y mi aceptación esté siempre trabajándose... siempre hay algo que se guarda en recelo y desea que esto sea un sueño. Jesús es un niño sano, a pesar de sus problemas actuales de salud (le diagnosticaron un tumor benigno en el duodeno y hernias epigástricas) que será atendido pronto, sin embargo es un niño feliz, alegre, risueño, amiguero al extremo de ser ingenuo y confiado... ¡Ahí aparece el recelo de querer que sea normal! Es temor a que lo lastimen y el no sepa manejar la frustración. 

Se desespera cuando se le da la contraria, se le corrige o pierde. Se descontrola al punto de no oír razones cuando algo no es como dice o quiere, o se le llama la atención. Yo lo manejo, Pedro, su papá lo maneja, mis padres, sus tíos lo manejan, las amistades más allegadas lo manejan... y el resto del mundo ¿cómo será?


Habían pasado meses desde que no mostraba ninguna conducta típica de su Trastorno (increíble que por una parte es considerada Síndrome y por otra Trastorno que a veces ni sabemos cómo describirla) que, siento que, me había hecho el hábito de acostumbrarme a que estaba comportándose tan naturalmente, que olvidé o creí guardar la realidad. No reniego de ella, solo que estos toques de recordar es lo que me dejan a veces sin reacción serena... como si confundiera lo real con el sueño.

Ya conseguí la raíz de mi negación. ¿Ven que hablar hace mucho, mucho bien? 

Gracias por leerme... ahora, a jugar con mi pequeña GRAN HOMBRE

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