jueves, 25 de agosto de 2011

La sabiduría del Silencio Interno



Habla simplemente cuando sea necesario. Piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca. 

Se breve y preciso, ya que cada vez que dejas salir una palabra, dejas salir al mismo tiempo una parte de ti de esta manera aprenderás a desarrollar el arte de hablar sin perder energía. 

Evita hacer promesas que nunca puedas cumplir.

Evita usar en tu vocabulario que proyecte imágenes negativas porque se producirá alrededor de ti, todo lo que haz fabricado con tus palabras.

Si no tienes nada bueno, verdadero y útil que decir, es mejor quedarse callado y no decir nada.

Aprende a ser como un espejo: Escucha y refleja la energía. 

El universo es el mejor ejemplo de un espejo que la naturaleza nos ha dado. Porque el universo acepta sin condiciones nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras palabras y acciones y nos envía el reflejo de nuestra propia energía bajo las formas de las diferentes circunstancias que se presentan en nuestras vidas.

Si te identificas con el éxito, tendrás éxito. Si te identificas con el fracaso, tendrás fracasos.

Así podemos observar que las circunstancias que vivimos son simplemente manifestaciones externas del contenido de nuestra habladuría interna.

Aprendamos a ser como el universo, escuchando y reflejando la energía sin emociones densas ni perjuicios porque siendo como un espejo sin emociones aprendemos a hablar de otra manera. 

Con el poder mental tranquilo y en silencio simplemente permite una comunicación sincera y fluida. 

No te des mucha importancia, sé humilde, pues cuanto más te muestras superior, inteligente y prepotente, más te vuelves prisionero de tu propia imagen y vives en un mundo de tensión e ilusiones.

Sé discreto, preserva tu vida íntima, de esta manera te liberas de la opinión de los otros y llevarás una vida tranquila, volviéndote invisible, misterioso, indefinible, insondable. 

Evita competir con los demás, vuélvete como la tierra que nos nutre, que nos da lo que necesitamos. 

Ayuda a los otros a percibir sus cualidades, a percibir sus virtudes, a brillar. El espíritu competitivo hace que crezca el ego y crea conflictos inevitablemente. 

Ten confianza en ti mismo, preserva tu paz interna evitando entrar en la provocación y en las trampas de los otros. 

Evita comprometerte fácilmente. Si actúas de manera precipitada sin tomar consciencia profunda de la situación, te vas a crear complicaciones. 

Toma un momento de silencio interno para considerar todo lo que se presenta y toma tu decisión después. Así desarrollarás la confianza en ti mismo y la sabiduría.

Si realmente hay algo que no sabes, o no tienes la respuesta a la pregunta que te han hecho acéptalo. El hecho de no saber es muy incómodo para el ego, porque le gusta saber todo, siempre tener la razón y siempre dar su opinión muy personal. En realidad el ego no sabe nada, simplemente hace creer que sabe. 

Evita el hecho de criticar y de juzgar, sé imparcial y sin juicios. No critiques a la gente, ten compasión infinita y no reconozcas la dualidad. 

Cada vez que juzgas a alguien lo único que haces es expresar tu opinión muy personal y es una pérdida de energía, es puro ruido. Recuerda que todo lo que te molesta de los otros, es una proyección de todo lo que todavía no haz resuelto de ti mismo. Deja que cada quien resuelva sus problemas y concentra tu energía en tu propia vida. 

Ocúpate de ti mismo no te defiendas. Cuando tratas de defenderte en realidad estás dándole demasiada importancia a las palabras de los otros y le das más fuerza a su agresión. Si aceptas el no defenderte estás demostrando que las opiniones de los demás no te afectan, que son simplemente opiniones y que no necesitas convencer a los otros para ser feliz.

Tu silencio interno te vuelve impasible. Haz regularmente un ayuno de la palabra para volver a educar al ego que tiene la mala costumbre de hablar todo el tiempo.

Practica el arte de no hablar. Toma un día a la semana para abstenerte de hablar. O por lo menos algunas horas en el día, según lo permitas progresivamente desarrolla el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza interna reemplazará tu personalidad, dejando aparecer la luz de tu corazón y el poder de la sabiduría del silencio. 

Gracias a esa fuerza atraerás hacia ti todo lo que necesitas para realizarte y liberarte completamente. Pero hay que tener cuidado de que el ego no se inmiscuya. El poder permanece cuando el ego se queda tranquilo y en silencio. 

Si tu ego se impone y abusa de este poder el mismo poder se convertirá en un veneno, y todo tu ser se envenenará rápidamente. 

Quédate en silencio, cultiva tu propio ser interno. Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo. 

No trates de forzar, manipular, controlar a los otros... 
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