lunes, 8 de agosto de 2011

Fortaleza



 
Tengo fortaleza interna.

Al emprender cualquier proyecto nuevo, la emoción puede ser vivificante. Sin embargo, para conservarla necesito desarrollar mi don espiritual de la fortaleza. Bien sea que adopte un hábito nuevo más saludable o determine dejar uno dañino, que comience un trabajo nuevo o tenga que cuidar de otra persona, permanezco firme.

Cuando se presenten desafíos quizás sienta que mi disposición flaquea, mas mi fortaleza interna me ayuda a vencer cualquier obstáculo y a aprender de la experiencia.

Medito y adopto una nueva conciencia. Presto atención a la guía interna y afirmo mi resolución y entereza. 

El espíritu de Dios en mí es mi fuente de fortaleza espiritual. En la conciencia de Dios, venzo cualquier reto y siento el gozo de haber triunfado.
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