martes, 7 de diciembre de 2010

¡Vuelve a Empezar!



Nuestra vida está marcada por decisiones, aciertos y desaciertos, por momentos grandes de dicha, de alegría, y otros donde nos embarga la tristeza o la incertidumbre. La diferencia que hace que unos sean exitosos y otros no, radica en cómo vemos estas vivencias y cómo las asimilamos, aprendemos de ellas y las colocamos como experiencias, anécdotas, episodios o acontecimientos...

Las personas que han adoptado en su vida la filosofía de excelencia hacen de sus experiencias menos gratas, de las vivencias que no están dentro de sus planes, anécdotas y experiencias que guardan, con aprendizajes gratos y que son contadas a sus congéneres como acontecimientos, grandes acontecimientos... Las personas que viven normal, el día a día, que son menos asertivas y que no conocen sobre la excelencia, hacen de sus vivencias menos afortunadas episodios de la vida que prefieren no recordar, o que si no se superan, son traumas, fobias, miedos y no se permiten ver el aprendizaje interno que estas experiencias de vida les dan.

El trabajo sobre el éxito, sobre la excelencia, sobre la calidad de vida reúne todos los aspectos positivos de cualquier evento y siempre, siempre tiene un aprendizaje, un grato recuerdo y el aprendizaje que éstos dejan a quienes lo experimentan.

Una frase que me ha llamado la atención es la de Enrique Chaij en su libro "Vivir con Valor" dice: 


Aunque sientas el cansancio;
aunque el triunfo te abandone;
aunque un error te lastime;
aunque un negocio se quiebre;
aunque una traición te hiera;
aunque una ilusión se apague;
aunque el dolor queme los ojos;
aunque ignoren tus esfuerzos;
aunque la ingratitud sea la paga;
aunque la incomprensión corte tu risa;
aunque todo parezca nada;
¡VUELVE A EMPEZAR!


Todos en nuestra vida pasamos momentos fuertes, duros, pérdidas materiales, humanas, emocionales... todos... nadie está exento de ello, de lo que si estamos exentos es de anclarnos en esos sentimientos, emociones que nos perjudican, nos lastiman y nos evita avanzar... Sentirlos esta bien, es sano, normal y necesario... lo que no es natural es quedarnos en ello...

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