jueves, 30 de septiembre de 2010

Si algo no funciona, haz otra cosa



Como regla general, el ser humano tiende a aferrarse a sus creencias y valores y tiende también a vivir las experiencias basadas en el hábito, con piloto automático, en las que no hace falta pensar. Cuanto más profundas sean las creencias, y cuanto más arraigadas estén estas conductas automáticas, más difícil resultará cambiarla. 

Además de esta oposición arraigada al cambio, el condicionamiento cultural exige a veces a que se tome la medicina necesaria si se quiere sentir mejor: no se puede ganar nada sin sufrir (oaradigma filosófico de éxito)

No obstante, una percepción nueva y sencilla puede producir el cambio instantáneo. Se puede optar por dar por supuesta la facilidad al cambio, del mismo modo que da por supuesta su dificultad. Está en uno mismo la opción. 

Cuando se aborda un cambio al nivel neurológico adecuado (pensamientos y conductas) el cambio puede producirse y se hace de la manera rápida y sencilla. Si al intentarlo, no se obtiene el resultado deseado, se intenta nuevamente, cambiando la percepción, y así hasta lograr el objetivo o desistir.

Si lo que haces hasta ahora, como lo haces hasta ahora no resulta, o no estás satisfecho con ello, si lo que realizas no alcanza tu objetivo deseado, tienes que variar el comportamiento, ensayar nuevas conductas hasta que logres lo que pretendes.

En muchas otras disciplinas se refieren a cambiar “el paradigma”


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