lunes, 30 de agosto de 2010

Ya no hay nosotros... ¿Cómo proseguir luego de una ruptura o divorcio?



El duelo por divorcio o separación es uno de los temas que mas recibimos en consulta los terapeutas y orientadores.

No es para nadie fácil asumir la ruptura de una relación, más si no fue en buenos términos o en común acuerdo; y aunque así lo fuera, la sensación de vacío que deja esa separación es por demás dolorosa y bastante vergonzosa para quien queda del otro lado de la pareja: me dejó, se fué, terminó conmigo, se divorció de mi. ¿Qué no hice bien? ¿Qué hice mal? Estas y miles de preguntas más pululan en nuestras mentes atormentadas en saber cuál fue la causa, dónde perdimos el horizonte o dónde nos separamos en el camino.

Se inicia un ciclo de culpas y sentimientos encontrados, donde queremos justificar esta separación con los aspectos negativos de la contraparte para presentarnos como los buenos, los pobrecitos o los valientes supervivientes, pero por dentro la música es otra. Y si estamos seguros que somos la causa de esta ruptura nos ponemos en el lado del amargi villano o decimos que era lo mejor y por el bien en común.

Cada relación tiene su duración, pasa por una serie de estados de sentimientos o amores, que alimentados con madurez y con sentimientos reales puede ser para toda la vida de sus cónyuges y si no es la esperada o se acaba antes del sentimiento de alguna de las partes, empieza el calvario de la separación, la depresión y los estados de ánimo variantes.

¿Qué debemos hacer? 

Hablar, hablar sobre el tema, buscar amigos, familiares, terapeutas, asesores y hasta psicólogos que nos escuchen, que nos dejen decir todo lo que nos tiene quizá con ese nudo en la garganta y no nos deja dormir. El desahogar aquellos sentimientos de impotencia, rabia, enojo, injusticia y hasta desfalco para empezar a sanar por dentro lo que queda en pie y así tener un control emocional que no afecte la salud mental de la persona en duelo es una de las premisas que se debe tener en cuenta y es una manera sana de asumir con hidalguía el hecho de que ya no se tiene la relación que antes nos daba tantas alegrías y ahora solo tristezas.

Todas las separaciones, como sean, son traumáticas: desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte. Nacemos llorando por el despertar a la vida, y al pensar en la muerte se siente tristeza por aquello que no se ha logrado aún.

En nosotros mismos está en superarlas, sea solo o con ayuda profesional.
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