viernes, 29 de agosto de 2014

Dicen...

Dicen, que el estar enamorado requiere de dos para sentirlo, para hacerlo...

Dicen, que la piel siente la caricia cálida, de un beso tibio, de un te quiero...

Dicen, que no es de damas reírse en voz alta, ni usar pantalones cortos...

Y a todas estas, ¿quien dice que para amar, se tiene que estar amarrada a la pata de una mesa,
a las hogueras de una cocina...?

Se ama tanto el sentir amor, el oír deseos, que nada más siemple que evocar amores te llena de vívidos motivos que te dibujan esa sonrisa boba, esa, la que enfundan los enamorados.

Se piensa en el sabor de esos besos aún no dados, por esos labios desconocidos o simplemente anónimos.

La sonrisa traviesa se asoma... esa que sale cuando se esconde algo, que quieres que el resto se entere pero no por tu boca... sino por las miradas alocadas que surgen de fantasías silentes.

Sigue el día, sigue la vida, la rutina normal, acompaña mi andar, un café, una canción, solo esperando el momento y el lugar para que quiza ocurra...

... Y me vesti de besos, y sonreí auroras. Y ahí, miré a mi alrededor y todo olía a tus abrazos y tus ausencias
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