martes, 14 de enero de 2014

Jesus y las multiplicaciones



Ya no recuerdo la última vez que escribí sobre alguna situación que me sacara de mi estado sereno y quisiera desahogarme a través del blog...

Jesús ha llevado la vida cotidiana, el tercer grado, la llegada del hermanito, sus cambios, su crecimiento... de una manera maravillosa, normalita, como si fuera ya una experiencia vivida y él solo vive y disfruta.

Pero ayer rompió el crisol de esa tranquilidad unas cuentitas molestas, molestas pues las recuerdo con fastidio, cuando me tocó a mi, como niña, estudiarlas, aprenderlas y entenderlas... la multiplicación.

Jesús es un niño inteligente, que demuestra una buena, no, una adelantada actitud hacia las matemáticas, más no de manera mecánica como lo hago yo normalmente, eso de 2x1=2, 2x2=4... si no que él quiere saber por qué es efectivamente 2x2=4 y no ó 5.

El año pasado, en 2do grado, a Jesús su maestra le inició en esta operación de manera abrupta, recuerdo que vi en la pizarra una cuenta de cifras por 1 cifra, y me dije: pero si apenas está sumando...¿?... Pero como la dinámica de la vida cambia, asumí que era parte de ese aprendizaje en ese momento... Solo fue una introducción a las multiplicaciones, donde sumaban tantas veces decía el número de una cifra al número grandotote... Extraño método...

Bueno, lo cierto es que ayer, me muestra su cuaderno de matemáticas con nuevas operaciones arregladas de la siguiente manera:

5647                 6789

x 4                        x5

Y así... y él me indica que entendía qué debía hacer pero que no entendía por qué la maestra decía que la multiplicación era una operación de suma corta y rápida... para agilizar la operación... ¿Acaso es para personas flojas que no les gusta sacar cuentas?, ¿Por qué no usan las calculadoras?, Mi celular (porque le regalaron un celular en Navidad) tiene uno y es científica.

Pasamos horas intentanto que él entienda el método de la maestra y nada, se frustró, temblaba de rabia, yo realmente me desesperé y me puse de mal humor. Intenté no poner mala cara, él es sensible a esas facciones a las que no le agrada enfrentarse, pero era difícil. No entendía, se notaba el nudo en su garganta pues no hablaba como siempre, estaba como frenado y le temblaba la mandíbula. 

- ¿Por qué dice que es para ahorrar procesos? Ni que yo fuera flojo, quiero saber todo desde el inicio al final. Le sonreí indicándole que su comentario era acertado y le expliqué que era una expresión. Buscamos el concepto de multiplicación en el diccionario y luego, comenzamos a realizar las cuentas, que noté se le complicaba algo cuando aplicaba el método de la maestra, el mismo que observé el año pasado en la pizarra...

Busqué un viejo cuaderno que tiene por detrás las tablas del 1 al 10, y lo leyó una vez, luego le puse algunas operaciones básicas ( 3x6, 7x8, 8x7, 2x2) y las hizo guiándose del cuaderno... Luego empezamos con las múltiples de dos cifras por una, y así aumentamos hasta las que tenía en el cuaderno, haciendo siempre cifra por cifra, si no "cabía" el número en el espacio, ponía la unidad y la decena, sobre el número que debía multiplicar a continuación y así...

- Ahora si entiendo por qué dicen que es una suma corta y que es para agilizar el proceso... la tabla me dice la base y de ahí, los derivados... Mami es fácil esto.

Su sonrisa fue mi mejor recompensa... verle relajado y yo relajándome... Admiro a los verdaderos maestros que tienen la paciencia y las sabias palabras para enseñar, pues no solo es que aprendan sino que entiendan.


¡GRANDE JESUS, GRANDE!

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