jueves, 14 de febrero de 2013

Un querer como el tuyo... Amor de hijo

En nuestra vida, conocemos tantas manifestaciones de sentimientos, algunos nos dan tanta alegría que se nos olvidan las preocupaciones, las nostalgias, los "problemas". Otros nos recuerdan que somos humanos, imperfectamente falibles y nos regresan a la realidad...

Yo, al igual que muchas personas en este maravilloso mundo, conozco de tres amores maravillosos, humanos, sin menospreciar jamás el maravilloso amor a Dios... pero ése es un amor más espiritual... Yo hablo del amor humano, de carne, de sentirlo en vida mundana:

Eros: Es el amor Erótico, ese que surge de la unión entre el hombre y la mujer, del placer que nos dan las caricas, los besos, el sexo sano y natural... De ese amor erótico, que hubo entre mis padres, me formé en el vientre de mi madre y fui y soy YO... 

Agape: Y al nacer, al crecer, conocí el amor Agape, representado en el maravilloso amor incondicional de madre. Amor que a veces abusamos con nuestros comportamientos e ingratitudes, pero ese amor es inquebrantable, todo lo perdona, todo lo permite, porque ante los ojos de nuestras madres, somos perfectos... 

Philos: Y tengo hermanos, primos, amigos, familia en todo sentido, de sangre, de crianza, de compartir, allegados que me enseñaron los distintos matices del amor Filial y fraterno. De los que nace la lealtad al apellido, al linaje, al nombre, a la persona que me acompaña, a la familia...

Hoy tengo la bendición de sentir a través de aquel amor erótico, del mismo que me dio la vida, el amor ágape e incondicional hacia mis hijos. Un amor incomparable y tan maravilloso que para entenderlo, hay que vivirlo. Un amor que nos recuerda día a día que somos humanos, que sentimos y necesitamos amor y nos recuerda que por su gracia, Dios nos ha bendecido con el maravilloso sentimiento de ser sus hijos amados...
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