martes, 25 de octubre de 2011

Sonríe aunque...

Sonríe aunque te duela, aunque sientas que nada tiene sentido, aunque te falten las fuerzas, sonríe, porque al sonreír haces que los ángeles miren hacia abajo, envíen bendiciones y las sientas como suaves brisas que alborotan tu cabello o el trinar de algún pajarito lejano.

Sonríe aunque a solas te encuentres con la inconsciencia, de sentimientos que te abruman y te llenan de pena, aunque rodeada de personas, sola te sientas porque es un momento en que tu alma desea liberarte de lo que la mantiene presa.

Sonríe desde adentro, desde el corazón, poco a poco y lentamente piensa en aquellos momentos en que, a carcajadas reías, y verás que una leve sonrisa, como una tierna mueca, se asoma en la comisura de tus labios, se extiende a tu mejillas y contagia tus ojos y tu risa.

Sonríe sin miedo, sin pena y sin reserva, date el permiso de reír llorando, de llorar riéndo, ¿quién ha dicho que las lágrimas no saben reír? ´Porque tu risa tímida se esconde, y sola se siente si no la dejas salir. Muéstrala, vívela, sonríele a tu vida y apláudele de pie.

Sonríe... sonríe siempre porque es el lenguaje de Dios desde dentro de ti hacia el mundo

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