sábado, 8 de octubre de 2011

Educación Emocional

Mis emociones son las llaves a mis acciones: controlarlas no me hace inteligente emocional, pero entenderlas, me hace educado emocional. En algunas oportunidad, o quizás en todas, reacciono como me siento, no pienso la consecuencia y luego, me arrepiento o me alegra, según el resultado que obtengo.

No confundamos la Inteligencia Emocional con el Control Emocional: lo primero es saber lo que sentimos e identificar la fuente. 

La inteligencia Emocional es un conjunto de habilidades que contribuyen a la disposición de la capacidad para conseguir que nuestras reacciones ante determinadas situaciones, nos permitan la mejor adaptación posible. 

Lo segundo es mantener bajo dominio alguna explosión inadecuada de la emoción que sale. El expresar la emoción en el momento justo es difícil realmente. En momento deseamos sacar el león dormido ante alguna injusticia, ser el borrego cuando nos sentimos solos y tristes o, ser el gran artista que recibe ovaciones cuando sentimos que somos exitosos y estamos felices.

En Ética para Nicodemo, Aristóteles escribió: "Cualquier persona puede enfadarse, eso es algo sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento justo, con la intención correcta y del modo idóneo, ciertamente, no resulta tan sencillo" Esto es lo que nos hace tener Educación Emocional.

La educación emocional refiere la expresión asertiva de lo que sentimos y lo que pensamos, de manera de respetar al otro y al entorno. Es un entrenamiento diario, de inteligencia emocional con amor, donde el amar (amarse a sí mismo y a otros) y ser amado (por sí mismo y por otros) es la dimensión esencial de la educación emocional.

Esta requiere del desarrollo de habilidades centradas en el corazón:

Hablar de nuestras emociones y de sus causas, de comprenderlas y de expresarlas de manera productiva
Desarrollar nuestra capacidad de empatía y escucha activa.
Saber pedir perdón por nuestros errores.

Ser educado emocionalmente significa ser capaz de manejar las emociones de tal manera que se llegue a mejorar el desarrollo personal y la calidad de vida, ella mejora las relaciones interpersonales, crea las posibilidades afectivas entre la gente, facilita el trabajo colaborador y el sentimiento de comunidad.
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