viernes, 30 de septiembre de 2011

¡Gracias!


Siento gratitud por mi práctica espiritual.

Mi práctica espiritual es un viaje, no un destino.

Tal vez, a veces me sienta presionado por ser la expresión perfecta de Dios.

Pienso que debo meditar de un modo específico, orar de cierta manera o comulgar con Dios utilizando una técnica dada.


Me digo que debo ser un estudiante espiritual perfecto todo el tiempo.

Mas cuando hago una pausa en el silencio, me doy cuenta de que ésta es una práctica espiritual y que yo soy una obra en progreso.

Cada día dispongo ser lo mejor que puedo tomando decisiones cabales.

Si tropiezo, sencillamente me perdono y comienzo de nuevo.

Soy una expresión de Dios a mi manera propia, única y perfectamente imperfecta.
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