sábado, 20 de agosto de 2011

Perspectiva




Elijo ver desde un punto de vista más abierto y elevado.

Desde la cima de una montaña no puedo ver el atareo de la vida —sólo percibo paz. 

De manera parecida, al elevar mi perspectiva, veo mi vida de una manera diferente. 

Aquellas cosas que una vez parecieron grandes, se tornan pequeñas cuando las comparo con lo que es importante en la vida: mis relaciones personales, salud y sentido de propósito.

Cuando el drama diario me desenfoca, logro centrarme de nuevo al apreciar todo espiritualmente. 

Gracias a mi alta visión, perdono más rápidamente y no juzgo apresuradamente. 

Mi corazón se abre y expande a medida que vivo desde este nuevo punto de observación, y siento paz
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