lunes, 29 de agosto de 2011

Perdono y vivo en paz.


Mis palabras quizás no siempre sean amables y compasivas. 

Del mismo modo, a lo mejor me siento herido por las palabras de otros. 

En estos casos, tomo responsabilidad por mis acciones. 

Participo en conversaciones amables. 

Soy una creación amorosa de Dios y aprecio a los demás del mismo modo. 

Abro la puerta a una comunicación clara y compasiva.

Libero mi corazón de negatividad al hablar y escuchar con amor. 

Cuando alguien busca perdón, perdono y vivo en paz. 

Por medio de este intercambio amoroso, nos vinculamos de corazón a corazón. 

Nuestra comunicación es guiada por el Espíritu y cualquier malentendido es elevado a un nivel mayor de comprensión espiritual.
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