lunes, 22 de agosto de 2011

La Resiliencia: Construir en la Adversidad - Parte I


Vivimos en una época de retos. Nos encontramos en un mundo turbulento. Un mundo en el que muchas personas viven demasiados cambios y demasiado rápido. 

Todas las personas (incluyéndome) vivimos sucesos, situaciones, problemas que nos toman de manera imprevista y sin permiso; nuestras reacciones ante estas situaciones son innumerables y diferentes. Las personas reaccionan a los golpes duros de la vida de modo muy distinto, al punto de que, hay cientos de libros que describen estás reacciones pero no es la norma, solo un referente. Algunos sufren una sacudida emocional, otros se enfurecen, y se revuelven. Tienen rabietas emocionales en las que desean herir a los demás. Unos pocos incluso se vuelven físicamente violentos.

A otros les sucede lo contrario: se paralizan, Quedan atontados, se sienten tan desesperados y sobrepasados que ni siquiera son capaces de intentar hacer frente a lo que les ha sucedido. Algunos se comportan como victimas. Culpan a los demás de haberles arruinado la vida. Entran en una espiral de pensamientos y sensaciones infelices: "No hay derecho", se quejan una y otra vez: "Mira lo que me está haciendo ahora"

Frente a un sobresalto, problema o traspiés, algunas personas se quedan encalladas en el papel de víctima que culpa  a los demás. Rechazan cualquier sugerencia sobre cómo enfrentarse a lo que les está sucediendo. No dan ningún paso para superar las dificultades, incluso, aunque la crisis ya haya desaparecido.

Quedarse encallado en esta fase es como atarse una cuerda en los pies y tratar de participar en una carrera: un contratiempo importante. Pensar como víctima hace que la persona se sienta desamparada y, al culpar a los demás de la situación adversa, coloca la responsabilidad de conseguir una mejor vida en los demás.

Las emociones negativas como miedo, rabia, angustia, ansiedad, desesperación y desamparo, reducen su capacidad para solucionar los problemas a los que se enfrenta y debilitan su resiliencia, que se define sencillamente en la construcción sana de recursos que nos permitan superar las situaciones conflicto y seguir adelante. Los miedos y las preocupaciones constantes debilitan su sistema inmunológico y aumentan su vulnerabilidad a las enfermedades. 

Desarrollar fortaleza para resistir, para afrontar y superar un problema o situación apremiante tiene un beneficio significativo adicional: se elimina poco a poco la resistencia al cambio.

Finalmente hay otro grupo, pequeño, pero no menos importante: las personas que se enfrentan a la angustia, se orientan rápidamente en la nueva realidad y se adaptan con retos inmediatos. Reaccionan, y a menudo, entran en una espiral positiva de la que salen más fortalecidos y mejor que antes.

Las personas resistentes son muy flexibles, se adaptan rápidamente a las circunstancias nuevas y sobreviven al cambio constante. Y lo más importante: esperan responder y confían poder hacerlo. Tienen un truco para encontrar la "buena suerte" en circunstancias en las que otros sólo saben ver la mala suerte.


Ensayo basado en el Libro: La Resiliencia: Construir en la Adversidad de Al Siebert 
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