jueves, 18 de agosto de 2011

¡Es mi hijo Jesús, un niño con Síndrome de Asperger!



Jesús, mi hijo con Síndrome de Asperger de 6 años está de vacaciones y mis preocupaciones normales, de cualquier madre de un niño promedio, son las mismas que siendo madre de un niño con esta condición de vida, donde todo es extraordinariamente singular.

Busqué en diferentes sitios sobre actividades para que mi querido Jesús realice y ocupe su tiempo de ocio en algo que además de motivarlo y darle crecimiento sano, le permita relacionarse de mejor manera como una persona social. Social. Social esa palabra cuánto ruido me hace. Varias personas, especialistas en el área de la mente, la psique y la psicología, ven a Jesús y hasta he sentido que me han tildado de manipuladora, mentirosa y pantallera (exagerada en el argot popular venezolano) pues, según los artículos e investigaciones sobre los niños como Jesús, Asperger, las habilidades sociales están disfuncionales si es que no son nulas... pero ¿quién dice que esa es la norma y que no hay variedades de casos Asperger, igual como individualidades promedio?


Desde que Jesús tenía 2 años y hasta me atrevería a decir que antes, ya estaba siendo tratado con terapia para que su inserción en la comunidad "normal" sea sin discriminación ni trauma para él, para el entorno y para su familia, nosotros. Jesús no es un niño retraído, cerrado, tímido ni ensimismado, fue un niño callado, serio casi sin emoción y con la ayuda de sus terapeutas, el amor de sus tíos, abuelos, maestras, amigos y sus papás, él es un niño como cualquier otro: conversador, alegre, con expresiones peculiares y muy suyas... y especial, muy especial.

¿Acaso debe estar dentro de TODOS los detalles y características de este Trastorno Generalizado del Desarrollo y si no es así, están equivocados los 5 especialistas de más de 20 años de estudios en TGD, porque creen que no cumplen con todo los aspectos?

Si me pongo a oír cada recomendación, cada crítica, cada parecer, Jesús aún estuviera esperando diagnóstico.... Una madre sabe cuando "algo" no es como es, cuando "algo" anda raro o sucede algo "fuera de lo normal"...

Incluso me han recomendado volver a hacerle estudios tediosos, molestos para él, costosos para mi en todo sentido, para confirmar (quizá por escrito para estas personas que no ven más allá de lo que aprendieron en la universidad) que realmente Jesús es un niño fuera de lo normal y extraordinariamente especial... ¡Claro que es especial! ¡ES MI HIJO! (jajajajajaja)

Pues les comentaré que ya está en Primer Grado, fue promovido de su III nivel con buenas calificaciones en su boletín, muy querido por sus maestras y administrativas, y sé que lo extrañarán, y no es porque Jesús sea solamente mi hijo, es que si lo conoces, tú, quien me lee, entenderás que es un niño fuera de este mundo, en este mundo, que me revolucionó la vida al punto de cambiarme el proyecto totalmente y de eso me siento feliz.


Reconoce palabras, lee fragmentado, hace operaciones matemáticas básicas, escribe (tiene una letra muy pulida, bonita y bien delineada, a pesar de la psicomotrocidad fina con presencia de déficit) palabras, toma dictado a una velocidad parecida a una conversación pausada. Es maravillosamente aplicado e inteligente, muy inteligente, inocente y risueño.

Encontré, retomando el relato, un taller de creatividad infantil, en la Escuela de Artes Plásticas "Carmelo Fernández" de San Felipe, Estado Yaracuy. Ya ha pasado a la segunda semana y me han dicho, sin saber la condición de Jesús, que ha sido seleccionado para continuar al nivel de dibujo avanzado pues notan una inclinación artística que pueden potenciar y mejorar... 

Les comenté sobre Jesús y admirados me dice el director: ¡Con más razón ahora!

¿No ve que si es un niño especial, mi Jesús?

¡Me siento más que orgullosa, me siento en las nubes en ser la feliz madre de un niño con Síndrome de Asperger llamado Jesús Eduardo!

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