jueves, 14 de abril de 2011

La PNL, las TCC y las TA. Parte II


La TCC (Terapia Cognitivo Conductual)



El conductismo representa la revolución más radical en el enfoque de estudio de la psicología, ya que no sólo considera que le compete también la conducta observable, sino que llega a rechazar a veces que se tenga que ocupar de la conciencia. Desde cierta perspectiva, se podría decir que el conductismo propone una nueva disciplina con un diverso objeto de estudio, a no ser porque su propósito, de explicar todos los temas afrontados por la psicología antigua de un modo más satisfactorio y científicamente satisfactorio, es un movimiento en la psicología que avoca el uso de procedimientos estrictamente experimentales para la observación de conductas (respuestas) con relación al ambiente (estímulo). 

Se desarrolla en los principios del siglo XX por el psicólogo americano John B. Watson. En ese entonces la psicología era considerada predominantemente como el estudio de las experiencias internas o sentimientos a través de métodos subjetivos o introspectivos. Watson no negaba la existencia de experiencias internas o emociones, pero insistía que estas experiencias no podían ser estudiadas porque eran imposibles de observar.

En 1898, el psicólogo Thorndike presenta un estudio sobre el comportamiento de animales en situaciones-problema muy simples.  Utilizando estas situaciones (mediante las llamadas "cajas-problema") comprueba que los animales aprenden a solucionar el problema por ensayo y error: al principio, su conducta es caótica y dan con la solución (accionar el mecanismo de apertura de la caja de forma que puedan salir y alcanzar la comida) por pura casualidad, pero en sucesivos ensayos el tiempo que tarda el animal en dar la respuesta relevante disminuye de forma progresiva y sistemática, y las respuestas erráticas se reducen hasta casi desaparecer. A partir de esta clase de estudios, Thorndike formula en 1911 la Ley del Efecto:

“Si una respuesta en una situación estimular dada es seguida por un suceso satisfactorio o placentero, la relación entre la situación y la respuesta se fortalece, de forma que el organismo tendrá más tendencia a dar esa respuesta en esa situación. Si por el contrario va seguida de un suceso nocivo o desagradable, la respuesta tenderá a no darse” (p.178)


En mediados del siglo XX otro psicólogo americano B. F. Skinner desarrolló una posición conocida como Conductismo Radical o Conductismo Base. Skinner estaba de acuerdo con la opinión de Watson de que la psicología es el estudio de conductas observables en individuos interactuando con el ambiente. El estudio conductivista lo hizo formular una teoría conocida como estímulo-respuesta, adoptando un marco teórico más amplio, consistente y operativo, reformula la ley del efecto como "ley de refuerzo" la cual asegura que: “Ciertos sucesos (refuerzos), cuando siguen consistentemente a una respuesta de un organismo, aumentan su probabilidad”. Desentendiéndose de las interpretaciones asociacionistas y, en gran medida, de los antecedentes estimulares de la conducta, pone el énfasis en la relación entre la respuesta y los eventos que la siguen consistentemente. 

Una de las aportaciones teóricas más significativas de Skinner es la reconceptualización de la respuesta como "operante", es decir, definida exclusivamente por sus propiedades funcionales. Los estudios de Skinner le llevaron a rechazar el énfasis casi exclusivo de Watson sobre los reflejos y el  condicionamiento. Él argumentaba que las personas responden a su ambiente, pero  también operan sobre el ambiente para producir ciertas consecuencias.

Skinner desarrolló la teoría del “condicionamiento operante,” la idea de que nos comportamos de la manera que lo hacemos porque este tipo de conducta ha tenido  ciertas consecuencias en el pasado. Sin embargo, al igual que Watson, Skinner negaba que la mente o los sentimientos jugaran algún rol en determinar la conducta. En lugar de ello, nuestra experiencia o nuestros reforzamientos determinan nuestra conducta.
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