viernes, 13 de agosto de 2010

Curar o Sanar




Las artes y ciencias médicas se ocupan de mantener la salud, sanar heridas y curar trastornos. ¿Qué es un trastorno? Por lo general, es algo que afecta al cuerpo de tal modo que interfiere o impide su funcionamiento normal. La mayoría de las personas somos capaces de enumerar una retahíla de enfermedades infantiles que hemos padecido: sarampión, paperas y varicela, por no mencionar el inevitable resfriado. Los adultos pueden contraer un sinfín de enfermedades, y la mayoría de nosotros conoce a alguien que ha luchado contra un cáncer, una enfermedad del corazón o un Alzheimer, entre muchas otras posibilidades. Todos estamos destinados a morir de algo y, la más de las veces, ese “algo” es una enfermedad o las complicaciones surgidas a raíz de ella.

Aún así, debemos comprender que el funcionamiento normal viene definido en parte por normas sociales además de biológicas. Por ejemplo, si usted tiene alucinaciones con frecuencia; es decir, si ve, y oye cosas que nadie más ve ni oye, puede que lo llamen “psicótico” y que le diagnostiquen un trastorno psiquiátrico. Por otro lado, si usted ve cosas y las convierte en películas, o si oye cosas y las convierte en sinfonías, posiblemente sea usted director de cine o compositor. Si es capaz de domar su desbordante mente lo bastante como para generar una belleza o claridad originales, quizá gane un premio Nobel, tal como lo hizo John Nash. Por otra parte, si sus alucinaciones se produjeron en un contexto social distinto, puede que se tratara de un viaje psicodélico normal durante la década de los 60 o que estuviera actuando como chamán tribu.

Supongamos que usted tuvo una mala experiencia en la vida que le causó una profunda impresión, un accidente automovilístico grave, le atacó un animal peligroso o estuvo en combate o en otra situación que amenazara su vida. Si todavía le afecta el pasado, tal vez le diagnostiquen un TEPT (trastorno de Estrés Postraumático) Suena muy impresionante ¿No? ¿Qué significa exactamente? Significa que su pasado le afecta, es decir, que le molesta su recuerdo, los sentimientos que le suscita, las preguntas que le plantea y el deseo de otorgarle sentido que le dicta el instinto de conservación.

El TEPT ¿Es un trastorno real o es un mero malestar? La American Phychiatric Association (APA) lo clasifica como trastorno en el DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) Cuanto mayor sea usted, más elementos del pasado le habrán resultado perniciosos. Todo el mundo tiene pasado y casi todo el mundo lamenta haber hecho o dejado de hacer determinadas cosas, y casi todo el mundo recuerdo cosas tanto agradables como desagradables que le han acontecido. Cualquier persona a quien moleste algo de su pasado, tiene un malestar, pero no forzosamente un trastorno. Tratar un trastorno como si fuese un malestar constituye un error, tratar un malestar como si fuese un trastorno, también. ¿Cómo establecer la diferencia? No siempre resulta sencillo.

La clave está en que piense por sí mismo y encuentre la clase se ayuda más adecuada a su situación. La mayor  asistencia apropiada: un médico, un psicólogo, un psiquiatra y hasta un filósofo.

¿Tiene un hijo adolescente que pasa por una etapa delicada?, ¿Tiene presentaciones o entregas con fecha límite con las que debe cumplir? ¿Está preparándose para un examen, una entrevista o se va a casar? Éstas y otras situaciones que le generan estrés y/o estados de preocupación, son las que según el DSM-IV afirma que está entonces padeciendo, supuestamente un Trastorno Generalizado de Ansiedad Social (TGAS)

Tener preocupaciones relacionadas con los acontecimientos importantes de la vida es perfectamente natural. Los atletas y actores se ponen nerviosos antes de cada competición o presentación. Y eso es buen síntoma: significa que están comprometidos con lo que hacen y que intentarán dar lo mejor de sí mismos. Si no sintieran nada antes de comenzar, significaría que no les importa. Cuando los nervios escapan a su control convirtiéndose en miedo escénico (otro malestar que no es un trastorno) los actores y atletas cuentan con una gama de opciones a su disposición: hipnosis, ejercicios de relajación, ejercicios de respiración, psicoterapia, yoga, meditación, biofeedback y otras técnicas perfectamente viables. La mejoría varía en cada caso.

Y lo que es mejor para su malestar concreto también depende de usted. Si usted le preocupa su vida, lo más probable es que experimente cierto malestar al prever acontecimientos importantes y prepararse para ellos. Eso no es un trastorno, es una oportunidad. Si es capaz de diferenciar entre trastorno y malestar, no necesitará ningún medicamento para enfrentarse a los retos normales de la vida. 

¿Qué necesitará en su lugar? ¡Una filosofía de Vida! La vida no es una enfermedad, y sus pruebas y tribulaciones, por más que a veces le produzcan cierto malestar, tampoco constituyen los síntomas de un trastorno.

De modo que, piense detenidamente en la diferencia entre malestar y trastorno. Si realmente piensa que padece un trastorno, no dude en buscar ayuda médica. Ahora bien, si lo que padece en un malestar; es decir, un desasosiego de su consciencia que nada tiene que ver con una disfunción orgánica, busque también ayuda apropiada: analice su forma de pensar y su estilo de vida. Descubra el modo de otorgar sentido a la situación que le atañe aplique los principios que mejor le guíen para superarla. Esto es lo que se llama “Filosofía Aplicada” y el nombre se le atribuye al gran Aristóteles para su concepto de Frónesis que traducido significa prudencia o sabiduría práctica.

Uno no siempre puede cambiar las circunstancias, pero si que puede cambiar la manera en que las interpretar. La manera que tiene de interpretar esas circunstancias es precisamente su filosofía de la vida.

¿Su filosofía de la vida actúa a favor de usted, contra usted o simplemente no actúa? Si ya le da un buen resultado, magnífico, aunque seguro que le puede sacar aún más provecho; si actúa contra usted, la cosa cambia; puede conseguir que empiece a actuar a su favor. Si no actúa, es un desperdicio: póngala en marcha a ver qué sucede.

¿Trastorno o Malestar?
(Extracto del libro: Pregúntele a Platón. ¿Trastorno o Malestar? - Lou Marinoff)
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