viernes, 13 de agosto de 2010

Una mirada a Willie Wonka



Hace poco (en ese preciso instante, mientras escribo estas líneas) vi por tercera vez la película sobre CHarlie y la Fábrica de Chocolates, la versión de Johnny Deep.

Ya la había visto, antes de ser madre, y en ese momento llamó mi atención el mensaje que la película me dejó: directamente muestran nuestra sociedad y sus valores, o antivalores, reflejados en niños de distinta estrato social y cultura.

De igual manera, noté cómo se plantea el avasallador capitalismo sobre la clase trabajadora y cómo éste y otras ideosincracias repercuten en el normal desenvolvimiento dentro de una empresa, en la gerencia y sobre el clima organizacional.

Ahora bien, la segunda vez que la vi, ya era mamá, Jesús tendría poco más de 3 años y la volví a ver, con Jesús de 5 años. Me conmovió entender el mensaje sobre cómo influenciamos en nuestros hijos, en el estilo de crianza que le damos, en los valores y principios que les impartimos. Mensaje que antes no notaba, pues no me tocaba desde esa médula, y ahora, la enseñanza es otra.

Presentaron 5 tipos de familias: el binomio padre-hijo representado en 5 tipos de hijos con 5 tipos de padres, de 5 diferentes países y con 5 características especiales en cada uno de los personajes. A cada uno les hicieron incluso una canción reflejando la personalidad y el producto de esa crianza. De manera muy sutil muestran que no son culpables quienes son de esa manera, sino quienes los educan, y en el peor de los casos; no solamente quienes están encargados de criarlos sino los que sabiendo el estilo y el camino que llevan, no hacen nada al respecto.

Los padres pierden autoridad (no inclusiva de represión, violencia o tiranía) y el respeto de los hijos cuando se usan los extremos: el padre del Willie era un estricto odontólogo que no dejaba la niñez natural de su hijo, y los demás eran permisivos, alimentaban negativamente el autoestima de sus hijos provocando el desbordante ego, no mostraban firmeza ni seguridad. Excepto el niño por supuesto pobre, que a parte de tener escasos recursos, convivir en situaciones precarias con sus padres y abuelos, era un ser noble, porque la pobreza de bolsillo no es sinónimo de pobreza de corazón.

La parte de la película que las 3 veces que la he visto, se me hace un nudo en la garganta, se me aguan los ojos, me da sentimiento de nobleza, de cariño y grandeza, es cuando al ganarse el ticket dorado, luego de no tener esperanzas, corre y avisa a la familia y dice que lo cambiará por los $500 que le ofrecieron o más: acto noble de desprendimiento, porque beneficia a todos, desprendiéndose de aspiraciones personales. No lo llamaría sacrificio, pues él disfrutará del dinero en mejor comida y abrigo.

Y por este acto de noble desprendimiento ¿qué obtiene? La mejor lección: la recompensa de tener su premio, pues uno de sus abuelos (paterno) le dice que el dinero con trabajo se consigue, pero las oportunidades de ser feliz se presentan una vez, ésta son sólo para 5 personas y él es de los elegidos.

Un acto de amor sólo tiene una consecuencia: OTRO ACTO DE AMOR

Hasta lo próxima que les dé otra connotación seguramente de la película
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